|
La
"Cantarrana" es una vía pecuaria muy antigua que venía desde Cuenca
hasta Cabo de Palos. Tendría otros nombres en el resto de las
comarcas, pero el tramo próximo al Mar Menor era llamado Cantarrana.
Las vías pecuarias o cañadas son en su mayoría caminos muy antiguos,
y lo testifican los numerosos yacimientos arqueológicos que hay
a todo lo largo de ellas. Es decir, que probablemente fuesen utilizadas
por el hombre prehistórico en sus migraciones, después por los
íberos y romanos y, finalmente, por la Mesta. Las Cañadas siguen
siempre tramos rectos y el viajero se orienta en ellas por las
montañas y accidentes geográficos que ve, como si fuesen hitos
a lo largo del camino. Las hay de varias anchuras y se medían
en varas. Las reales de 16 varas son las más anchas y los agricultores
están obligados a respetarlas. En España había en la Edad Media
tres grandes Cañadas Reales; a nosotros nos interesa aquí la Cañada
Manchega, que recogía la ganadería de la Serranía de Cuenca, dirigiéndose
a la Mancha, de donde partían dos ramales, uno a Andalucía, y
otro a Murcia y el Campo de Cartagena. La vegetación del litoral
del Mar Menor era muy preciada por su alto contenido en sal (salicornias,
bolagas, limonium...). Como en la Edad Media estas tierras eran
muy inseguras, los reyes castellanos mandaron construir torres-fortaleza
que pudieran servir de refugio a las gentes de estas repobladas
tierras. En nuestro recorrido veremos dos de estas torres, la
del Rame, del siglo XVI, y la del Negro, llamada así porque un
negro cautivo en esta torre quedó con el paso del tiempo encargado
de la misma.Las torres podían ser privadas o de la Corona.Las
privadas solían estar adosadas a un edificio, y en ellas se guardaban
alimentos y agua,
|
|
de manera que se pudiera sobrevivir el tiempo que durase el asedio,
o el tiempo que tardasen los soldados en llegar, que habían sido
avisados del peligro de invasión a través de las hogueras y señales
de humo que se hacían en lo alto de las torres. También llamarán
nuestra atención, a lo largo del camino, los viejos molinos de
viento, harineros o elevadores de agua. Lástima que el avance
tecnológico los haya relegado a mudos espectadores del paso del
tiempo, aunque varios aún funcionan.
Nuestra ruta nos llevará hasta el legendario Monasterio de San
Ginés de la Jara, lugar de descanso y refugio a los ganaderos
medievales. Pero el Monasterio es mucho más antiguo y parece ser
que está construido sobre un templo fenicio, dedicado a la diosa
Minerva. Este lugar y el Cabezo de San Ginés tienen un magnetismo
especial que hizo que todas las culturas que pasaron por aquí
lo consideraran sagrado. Antes de finalizar esta ruta en Los Nietos
pasaremos por el Cabezo Mingote, donde debemos detenernos en su
cara este y subir un poco hasta las primeras rocas grises. Allí
encontraremos una cantera romana y podremos apreciar el método
de corte que utilizaban para sacar los bloques de piedra. Consistía
éste en tallar cortes alineados en la piedra, donde se introducían
cuñas de madera que se humedecían constantemente, hasta que se
hinchaban y hacían reventar la roca.
|