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Es
un Espacio Natural Protegido, con una superficie de 117 hectáreas. Está
formado por rocas sedimentarias muy compactas (calizas), y también por
rocas metamórficas más antiguas que las otras. Esta particularidad lo
diferencia del Carmolí y las Islas del Mar Menor, que son de origen
volcánico. Los restos más antiguos del Cabezo Gordo datan de hace varios
millones de años, ya que se han encontrado en él huesos de elefantes,
rinocerontes, panteras, caballos y ciervos.
El hombre neolítico lo habitó, y los fenicios, hace 2.000 años, tenían
en su cumbre una torre de vigía. En aquella época todo el Campo de Cartagena
estaba cubierto por un bosque Mediterráneo que llegaba hasta la orilla
del mar, así que, tanto fenicios como después romanos y árabes, buscaron
en el Cabezo Gordo plantas aromáticas, resina, madera y piedra. En los
últimos tiempos, las canteras se han comido parte de sus laderas, y
si a esto le añadimos la deforestación total de la montaña, podemos
afirmar que su aspecto ha cambiado enormemente. Aún así, el Cabezo Gordo
es una isla que alberga algunas especies de animales y plantas que están
prácticamente extinguidas en el Campo de Cartagena, por la transformación
que ha sufrido el suelo. Hay catalogadas más de 106 especies de animales
vertebrados, muchos más invertebrados y 200 especies de plantas. Por
nombrar algunos animales: Cernícalo, mochuelo, musaraña, lirón careto,
murciélago troglodita, zorro, lagarto ocelado, etc. Algunas plantas:
Cornicabra, chumberillo de lobo, palmito, coscoja, helecho, pino piñonero,
pino carrasco, olivo silvestre, etc.
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