Junto
a unas antiguas, y ya abandonadas salinas, la Playa de la Hita
destaca por su carrizal costero. La importancia de este reducto
de Paisaje Protegido radica en la vegetación existente que cubre
la costa y esconde pequeños humedales, donde la siempreviva
crece en sus suelos salinos. Esta planta elimina el exceso de
sal por las hojas, por eso aparecen con una fina película blanca
que las cubre. Si caminamos con cuidado, observaremos a la cigüeñuela,
la polla de agua, al charrancito, y otras aves que nos deleitarán
con sus delicados movimientos. El carrizal se adentra en las
aguas del Mar Menor, cosa que no ocurre en ningún otro punto
del litoral.