Las
montañas de Cartagena y La Unión, Llano del Beal y Portmán fueron,
desde los tiempos de los fenicios y romanos, explotadas y horadadas
hasta sus entrañas. Según Estrabón, 40.000 hombres trabajaban en ellas
a la vez sacando plata. Los cabezos de la costa están prácticamente
desmontados. Pero esto ocurrió ya a mediados del siglo XIX, cuando
resurgió nuevamente la minería y perduró hasta la Segunda Guerra Mundial,
ya que, con la caída del precio del plomo, cierran la mayoría de los
pozos. Hasta entonces había sido la época dorada en que muchos mineros
acudían al Café Habanero y prendían sus puros con billetes de curso
legal. Al saltar la sierra llegamos a Portmán, con su bella bahía.
El Puerto Magno de los romanos, de mineros sin trabajo, de pescadores
sin peces. Nos llamará la atención que la antigua bahía en arco está
cegada por los desechos negros del lavadero de mineral que Peñarroya
explotaba. Durante 30 años se vertieron al mar entre 5.000 y 8.000
toneladas diarias de residuos que contenían plomo, cobre, cadmio,
cianuro, sosa cáustica, ácido sulfúrico,... ¡Qué atrocidad! Portmán,
el Portus Magnus de Roma, ha quedado olvidado junto a sus 50 millones
de toneladas de estériles que han sepultado su preciosa bahía. Somos
muchos, al igual que sus habitantes, hombres y mujeres orgullosos
de su pueblo, los que rogamos a los políticos que solucionen el problema
de Portmán para que vuelva a ser un lugar único en el Mediterráneo.
Calzada Romana de Portmán
Portmán fue en el Imperio Romano uno de los tres puertos españoles
del Mediterráneo, en que recalaban los barcos romanos para cargar
el mineral de plata, plomo y cobre, aunque recordaréis que también
existían otros intereses comerciales en nuestras costas, la fabricación
de conservas de salazones que se embarcaban en ánforas, y la industria
del esparto. Recordad que los romanos llamaron al Campo de Cartagena
"Campus Spartarius". Los barcos partían de la bahía de Portmán, excesivamente
cargados de ánforas, que contenían salazones, vino y aceite y, en
ocasiones, naufragaban en el viaje hacia Cabo de Palos, donde doblaban
rumbo norte. Por eso hay tantos pecios romanos en nuestras costas.
En Portmán había, pues, una Villa romana próxima al Barranco del Paturro,
en cuyo yacimiento, descubierto en 1972, aparecieron monedas de bronce,
una cabeza de niño, candiles de aceite, ánforas y restos de columnas.
La Villa conserva magníficos mosaicos con la cara de una mujer, pavos
reales, peces, etc. Está fechada en el siglo II-III d.C. Desde allí
partía la calzada romana que sube por el Barranco del Moro y que es
el tramo de Calzada más largo (500 m), encontrado en Cartagena. Con
3 metros de ancho, esta calzada romana saltaba la sierra para dirigirse
a Cartagena y otro ramal hacia el Mar Menor. Este último seguía hacia
el Cabezo Gordo -donde también se encontraron restos de calzada-,
y por el Puerto de la Cadena llegaba a Murcia. Allí, se unía a la
César Augusto que, desde Sagunto, llegaba hasta Andalucía.