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Los
Pozos de la Nieve son unas construcciones que datan del siglo
XVI y que se
utilizaban para almacenar hielo cuando se producían nevadas.
Estas edificaciones son de forma circular, de unos 6-8 metros
de diámetro, cubiertas por una bóveda acampanada, generalmente
de piedra o de ladrillo cerámico macizo, de unos 3-5 metros
de altura. Suelen tener una profundidad de 6 ó 7 metros.
Estas cavidades eran rellenadas en capas de nieve separadas
por elementos vegetales. Suelen estar en una pequeña cuenca
que forman las laderas del monte para facilitar la recogida
de la nieve por los peones, que lo hacían arrastrándola con
herramientas apropiadas. El hijo de uno de estos peones que
trabajaba en estas labores, Antonio Águila Sánchez, nos cuenta
cómo apelmazaban la nieve pisándola, como si de uva se tratara,
en diferentes capas para que no se licuara con facilidad.
Esta
nieve, convertida en hielo por su endurecimiento, era transportada
con bestias a sus diferentes destinos, que dependían de la propiedad
del pozo, por los senderos de Sierra Espuña, muchos de los cuales
son los que ahora utilizamos los excursionistas para nuestros
paseos de montaña.
Los
pozos de la nieve que hay en Sierra Espuña, con el indicativo
del número de pozos de los que existen vestigios, son:
Pozos de la nieve de Murcia (7), pozos de Cartagena (3), pozos
de Don Eleuterio (2), pozos de Orihuela (2), pozos de Mula (2),
pozo de Lorca, pozo de Moratalla (estas referencias son del
recuento del siglo XVI, pero a lo largo del tiempo se han ido
construyendo otros).
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