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Ocupación. Serán miles las personas que esta Semana Santa llenen el municipio de Hellín en lo que se configuran como unos días de éxito para el sector hostelero de esta localidad
LA VERDAD -
HELLÍN
Son muchos los lugares de la provincia que podría decirse que esta Semana Santa colgarán el cartel de «no quedan plazas libres». El turismo de interior va cobrando fuerza y Albacete, como se evidenció en la última edición de la feria regional del Turismo, Naturocio, sigue ganando en número de visitantes.
Pero si hay una localidad que se convierte en muy atractiva para quienes desean conocer la costumbre en la celebración de la Semana Santa esa es, sin duda, Hellín.
Declarada ya de Interés Turístico Internacional, la Semana Santa de Hellín atrae a un gran número de visitantes, llegados desde muy diversos rincones y que estos días abarrotan una localidad que vive esta celebración religiosa con un enorme fervor popular.
Visitantes que estos días disfrutan de la típica gastronomía manchega, una gastronomía que también se viste de Semana Santa. Así, en los restaurantes y bares de la localidad podrán degustarse platos típicos de estas fechas y que, para probarlos, «hay que venir en Semana Santa».
En este sentido, y según los datos facilitados por la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo (Apeht) son muchos los lugares de la provincia que están al cien por cien de su capacidad hotelera esta Semana Santa y uno de ellos es el municipio de Hellín.
Y es que Hellín, junto con la localidad de Tobarra, concentra en estas fechas una de las mayores afluencias de visitantes de todo el año.
En esta localidad, además de los tesoros naturales que ofrece su entorno, como en otros lugares de la provincia, en estas fechas se ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de una de las semanas santas más entrañables de todo el mundo.
Un ‘turismo religioso’ que llega hasta Hellín pero también hasta localidades vecinas, quizás con una Semana Santa menos conocida, pero que también son escogidas por los turistas para, desde aquí, poder acercarse hasta la localidad de Hellín, como señalan desde la citada asociación de hostelería y turismo.
Igualmente, destacan que la declaración de Interés Turístico Internacional, que este año ha recibido la Semana Santa de Hellín, servirá para seguir dando a conocer, más si cabe, esta celebración religiosa y conseguir que sean todavía más las personas que tengan este destino como preferente para pasar estos días de vacaciones.
Hellineros y visitantes
Hellín, por tanto, en estas fechas está al cien por cien de su capacidad y supera con creces el número de habitantes que aquí residen habitualmente.
Los hellineros que viven fuera, familiares y amigos se desplazan hasta aquí en estos días, pero también lo hacen otras miles de personas que desean conocer ‘in situ’ esta atractiva Semana Santa, así como muchos visitantes que ya la han conocido en años anteriores y que no quieren perderse un espectáculo único de miles de tambores sonando al mismo tiempo en un municipio que celebra con intensidad la Semana Santa en cada una de sus calles, en sus numerosos hogares y, en definitiva, en cada rincón.
Quienes llegan estos días a Hellín para disfrutar de su Semana Santa lo hacen desde otras localidades de nuestra propia provincia, muy en especial desde comunidades limítrofes como Murcia o la Comunidad Valenciana, pero también desde otras como Madrid y, en general, desde muy distintos lugares de nuestro país y del resto del mundo, puesto que también son muchos los extranjeros que quieren descubrir cómo se celebra la Semana Santa en esta localidad.
Arquitectura religiosa
Quienes quieran disfrutar de la Semana Santa de Hellín no podrán hacerlo solamente de sus procesiones, sus imágenes religiosas o las tamboradas; también tienen una cita con la arquitectura religiosa de esta localidad, al igual que con la arquitectura civil. Siglos de historia encierran las calles de esta localidad que en estos días se visten de fervor y devoción para vivir con intensidad la Semana Santa. Así, se puede visitar el casco histórico de la ciudad, cuyos elementos más destacados son el barrio árabe, organizado en torno al castillo almohade, la iglesia de la Asunción, del gótico final y época renacentista, el Convento de los Franciscanos, con el claustro del Renacimiento y el Camarín rococó, la ermita del Rosario como ejemplo del barroco final y del eclecticismo o la ermita de San Rafael, paradigma de la religiosidad popular.
Atractivo es también el Museo Comarcal con su sección de arqueología y etnografía, que ofrece una muestra completa sobre la cultura material de los antepasados de esta localidad.
Una ciudad que ofrece también atractivos tesoros naturales como el conjunto arqueológico del Tolmo de Minateda.
Se trata, por tanto, de una localidad que ofrece estos días el gran atractivo natural y arquitectónico de todo el año combinado, además, con una atractiva Semana Santa en la que participan decenas de miles de tamborileros para dar un sonido único a una conmemoración única que ya está declarada de Interés Turístico Internacional.