Publicado en LA VERDAD el 1 de marzo de 2008
 
 
 



Los analgésicos más usados producen también ciertos efectos no deseados

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FÁRMACOS. Composición de antigripales de diversas marcas (todos con el compuesto fenilpropopanolamina). / LV

Hay que evitar su consumo descontrolado y sin la vigilancia de los profesionales

M. J. GARCÍA MURCIA


El dolor se define como una sensación molesta de intensidad muy variable, es un sistema que tiene nuestro organismo de alertarnos de que algo va mal. Así como se llama fiebre al aumento de la temperatura del cuerpo por encima de lo normal, es decir, por encima de los 37°.

Para mantener esta temperatura corporal, el organismo produce una serie de procesos que aportan calor. Los medicamentos que se emplean para tratar el dolor se llaman Analgésicos. Algunos fármacos sirven para combatir tanto la fiebre como el dolor, ya que poseen ambas propiedades y actúan en dos direcciones.

Por un lado inhibiendo unas sustancias que se liberan en el tejido dañado que son responsables del dolor y por otro potencian una serie de mecanismos encaminados a eliminar el exceso de temperatura del organismo, combatiendo así la fiebre.

Analgésicos

Los Aines son los tipos de analgésicos más utilizados, como la aspirina, ibuprofeno, naproxeno, etc. Se pueden usar en una amplia variedad de enfermedades como las enfermedades reumáticas crónicas, en algunas enfermedades del corazón y del cerebro (como antiagregantes), para el catarro y la gripe y también para tratar el dolor en distintas enfermedades como por ejemplo el dolor de cabeza y los dolores relacionados con la menstruación. También pueden ser útiles en la gota, tendinitis, esguinces, inflamación provocada por golpes, etc

En la mayoría de los pacientes no se producen ningún tipo de efectos secundarios importantes. Sólo, en una de cada cinco personas se producen algún tipo de reacción adversa de las cuales, las más importantes son los problemas que se producen en el aparato digestivo.

Las náuseas y las molestias o dolor de estómago son las más frecuentes. En algunas ocasiones se puede producir diarrea y rara vez, hemorragia digestiva que se manifiesta en forma de vómitos de sangre, vómitos de color oscuro o deposiciones (cacas) de color negro. La hemorragia digestiva es la complicación más grave.

Es importante saber que una hemorragia digestiva puede producirse de forma brusca, sin notar ningún tipo de molestia previa. En otros casos, las pérdidas de sangre son de forma crónica y en pequeñas cantidades, de forma que el paciente no nota cambios en la coloración de las deposiciones o únicamente éstas son ligeramente más oscuras.

Lo que se va produciendo es sensación progresiva de decaimiento, debilidad y si se hacen análisis se demuestra la existencia de una anemia con falta de hierro. Otros efectos secundarios que se pueden producir son: lesiones en la piel de distintos tipos, hinchazón en la cara o en los tobillos y disminución de la orina, aumento de la tensión arterial, inflamación del hígado o del riñón, dificultad para respirar, dolor de cabeza, mareos, cansancio. Es importante evitar el consumo por cuenta propia, es decir sin existir indicación por un profesional sanitario, se debe seguir estrictamente las indicaciones en cuanto a dosis, duración, forma de tomarlo etc. y el paciente debe informar siempre al profesional sanitario. Consulte al farmacéutico o al médico para hacer un buen uso de estos.





 


 
 
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