Publicado en LA VERDAD el 9 de julio de 2005
 
 
 



Cómo valorar los factores de riesgo de cada paciente hipertenso

Foto

Las pautas de tratamiento son diferentes según el resultado de la evaluación de hipertensión

DR. JOSÉ ABELLÁN ALEMÁN CÁTEDRA DE RIESGO CARDIOVASCULAR. UCAM


Una vez que un paciente ha sido diagnosticado de hipertensión arterial, conviene realizar diversas exploraciones que incluyen análisis de sangre y orina, electrocardiograma, exploración del fondo de ojo, etcétera. Estos procedimientos pretenden valorar si se trata de una hipertensión esencial o secundaria, si hay algún daño orgánico producido por la hipertensión, si existe algún factor de riesgo asociado que pueda corregirse y cuál es el mejor tratamiento para el tipo de hipertensión.

1. ¿Se trata de una hipertensión esencial o secundaria?

Se efectúa el diagnóstico de sospecha de hipertensión secundaria cuando determinados datos clínicos y analíticos nos pongan en la pista de tal hallazgo. Sin embargo, sólo el 10% son hipertensiones secundarias; en este caso se proseguirá la investigación con exploraciones más exhaustivas.

2. ¿Está dañado el organismo por la hipertensión?

La hipertensión es un proceso crónico y en el momento del diagnóstico se desconoce desde hace cuánto tiempo el organismo soporta las cifras tensionales altas. Existe la posibilidad de que la elevación tensional haya dañado una serie de órganos que denominamos ‘diana’, debido tanto a las cifras tensionales elevadas como al tiempo que estos órganos han estado soportando esas cifras.

Los llamados órganos ‘diana’ de la hipertensión son el cerebro, el corazón, la retina y el riñón, y las exploraciones que se harán serán sencillas y constan de un análisis de sangre y otro de orina, un electrocardiograma, una radiografía de tórax, un estudio del fondo del ojo y, eventualmente, una ecocardiografía.

Mediante los análisis de sangre y orina se evalúa cómo se encuentran los riñones del hipertenso y, eventualmente, si existen otros factores de riesgo añadido; el electrocardiograma y la radiografía de tórax son procedimientos para determinar la mayor o menor sobrecarga que la hipertensión está generando en el corazón, y por último, la exploración del fondo de ojo es un método para ver directamente las arterias de la retina, que es el único lugar de nuestro organismo donde podemos observar de una forma no invasiva nuestro sistema arterial.

Se trata de una serie de exploraciones sencillas y no molestas pero que dan suficiente información para conocer la hipertensión. Se deben realizar en la exploración inicial de todo enfermo hipertenso, y se aconseja repetirlas una vez al año en el seguimiento del paciente hipertenso.

3. ¿Existe algún factor de riesgo asociado que pueda ser corregido?

Es frecuente que la hipertensión se vea asociada a otros factores de riesgo como son la diabetes (aumento de azúcar en la sangre) o la hipercolesterolemia (aumento del colesterol).

Estas asociaciones incrementan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (trombosis cerebral, infarto de miocardio, angina de pecho, etc.).

4. ¿Cuál es el mejor tratamiento para la hipertensión diagnosticada?

De la historia clínica y demás exploraciones efectuadas se puede obtener información sobre diferentes hábitos en el estilo de vida o acerca de enfermedades que puedan estar asociadas.

ENFERMEDADES ASOCIADAS

Por ejemplo, si el paciente es obeso o mantiene un consumo de alcohol elevado, antes de instaurar cualquier tratamiento farmacológico debe corregirse esa situación. Igualmente, si toma algún medicamento o tiene una enfermedad asociada, se elegirá el fármaco más conveniente para normalizar las cifras de tensión arterial sin producir interferencias en el tratamiento de la enfermedad asociada.

La valoración más moderna del hipertenso plantea la valoración global del riesgo según la presencia de factores de riesgo cardiovascular (FRCV) asociados o la lesión de órganos ‘diana’.

En función de estas clasificaciones y de las cifras tensionales, se estratifica el riesgo y también el tratamiento. Así, se empieza con medidas no farmacológicas, modificando el estilo de vida de los enfermos que tienen hábitos inadecuados y, progresivamente, si no se alcanza el control de las cifras tensionales con estas medidas, se asocia tratamiento farmacológico.

En el grupo C de entrada ya es procedente iniciar tratamiento farmacológico. Obsérvese el peor pronóstico que se obtiene siempre que esté presente la diabetes.



 


 
 
© La Verdad Digital S.L.U.
C/ Camino Viejo de Monteagudo, s/n. 30160 - Murcia.
Teléfono: 968 36 91 00. Fax: 968 36 91 11
lectores@laverdad.es