Publicado en LA VERDAD el 10 de septiembre de 2005
 
 
 



El ejercicio físico como necesidad básica para mantener la salud

La actividad física es el mejor ‘fármaco’ para tener a raya la obesidad

ENRIQUE JOSÉ ORTÍN CÁTEDRA DE RIESGO CARDIOVASCULAR. UCAM


Numerosos estudios científicos han demostrado los efectos beneficiosos que aporta el ejercicio físico para la salud cuando se practica de forma regular, y los efectos negativos a que da lugar la inactividad física. Tanto es así que se puede afirmar que si todos los beneficios que produce el ejercicio físico se pudieran incluir en una pastilla, sería la medicación más recomendada por los médicos.

La inactividad física es un importante factor de riesgo de enfermedad cardiovascular por sí mismo, que además es capaz de influir sobre otros factores, como demuestra la relación entre la práctica de ejercicio físico y la disminución del consumo de tabaco, el aumento de HDL colesterol (conocido entre la población como colesterol bueno), el retraso en la aparición de diabetes tipo 2 y la disminución del sobrepeso y la obesidad. La práctica de ejercicio físico durante 30 minutos al día en una sola sesión, o en varios periodos de al menos 10 minutos de duración, con una frecuencia mínima de 3 a 5 días o más días por semana, reduce el desarrollo y mejora el control de algunas enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y muchos tipos de cáncer.

Además, el ejercicio produce un aumento del bienestar físico, mental y social de la población, disminuyendo la mortalidad y prolongando la vida. En definitiva, no sólo aumenta el tiempo de vida sino la calidad de la misma.

La población general conoce, al menos de manera superficial, estos beneficios; sin embargo, la práctica habitual y continuada de ejercicio físico por los españoles es insuficiente.

Entre las múltiples razones del aumento de la vida sedentaria, destaca el valor cultural que tiene el ejercicio físico. En nuestra sociedad, la actividad física tradicionalmente no se ha considerado como un valor positivo y una necesidad fundamental para la persona, asociándose más a la idea de trabajo o de competición deportiva que al placer de realizar ejercicio. Sirva como ejemplo el uso que habitualmente se hace de la palabra comodidad, que suele ir asociada a una situación de reposo.

¿COMODIDAD?

Además, muchas de las mejoras de productividad social y económica de la sociedad del bienestar han ido parejas a la disminución del esfuerzo y la actividad física, produciendo un mayor refuerzo en la idea del subconsciente colectivo de que la comodidad, entendida como inactividad física, es buena.

Las consecuencias en las costumbres se manifiestan en el excesivo uso de medios de transporte mecanizados, la tendencia creciente a las actividades pasivas durante el tiempo de ocio y la reducción de la actividad física en el medio laboral.

La inactividad de la población también tiene coste, como demostró el doctor Michael Pratt, del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, en un estudio publicado en octubre del año 2000 en la revista ‘The physician and sport medicine’, en el que los individuos mayores de 15 años que realizaban ejercicio físico tres días por semana o más tenían una media de gasto por servicios médicos de 1.220 euros anuales, en contraste con las personas sedentarias, que mostraban un gasto medio de 1.610 euros.

Una diferencia de gasto de 410 euros por persona inactiva; diferencia que aún era mayor en las mujeres con edad por encima de los 55 años, que era el grupo de edad que más se beneficiaba de la práctica de ejercicio.

En esta diferencia intervienen, según explican los autores de este estudio, tres factores que son fundamentales: menos días de hospitalización, gastos inferiores en medicamentos y visitas menos frecuentes a la consulta del médico. F01

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