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Disfrutar las fiestas navideñas
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| TRADICIONAL MESA DE NAVIDAD CON VARIADOS PLATOS PREPARADOS PARA CONSUMIR. ABAJO, COMPRA EN UN MERCADO. / ARCHIVO LA VERDAD |
Cuidar la alimentación, evitar excesos y valorar los momentos de relación es cuidar la salud también en estos días
M. J. GARCÍA
MURCIA
Las fiestas navideñas y de fin de año son una excelente ocasión para favorecer las relaciones interpersonales, la convivencia y la alegría. Disponemos de mayor tiempo y éste se comparte entre las personas de nuestro entorno, familiares, compañeros, amigos
No obstante, este tiempo trae como consecuencia una alteración en nuestro ritmo habitual; se modifican nuestras comidas, cambiamos horarios y nuestros modos y pautas de consumo también se ven afectadas. La salud es fruto de equilibrios entre nuestro cuerpo y mente con el entorno en el que nos desenvolvemos. En Navidad cambiamos algunos de los ingredientes esenciales de estos equilibrios, por ejemplo en la esfera dietética. Suele ser muy frecuente que nuestra alimentación en este tiempo sea sobreabundante en calorías. No es fácil sustraerse al ritmo de comidas de empresa, familiares, invitaciones de amigos, etc. Las consecuencias son, por un lado el aumento del peso y, por otro lado, la posibilidad de sufrir malas digestiones o dispepsias y que nuestra alimentación se desequilibre y tenga un componente exagerado de grasas y azúcares, muchos de ellos directos. Según un estudio realizado por la revista New England Journal of Medicina el resultado de una ingesta de alimentos excesiva durante la Navidad supone que estos quilos vayan acumulándose año tras año favoreciendo la obesidad y que aquellas personas ya con sobrepeso de partida son quienes más aumentan éste durante el período navideño. Es recomendable, pues, controlar por una parte las dietas navideñas y además realizar actividad física regular que contrarreste el exceso calórico. Este control de la dieta es mucho más importante incluso en aquellas personas con patologías crónicas, sobretodo de carácter metabólico como pueden ser los diabéticos o quienes tienen cifras de colesterol o ácido úrico elevados. Es muy importante vigilar el estado de los alimentos, mantener una conservación adecuada de ellos, y comprobar que no se ha roto la cadena del frío o que su proceso de elaboración reviste las suficientes medidas de seguridad, verificar siempre la composición de los alimentos elaborados y su fecha de caducidad es una precaución obligada. Además en este período se consumen habitualmente determinados grupos de alimentos que son muy proclives a la generación de cuadros alérgicos. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica alerta sobre estas situaciones, fundamentalmente cuando se consumen frutas, frutos secos, crustáceos y pescados en general. En muchas ocasiones puede aparecer, sobre todo en personas muy sensibilizadas, urticarias de rápida aparición.En este campo hay que tener en cuenta que muchos alimentos navideños pueden contener ingredientes capaces de desencadenar las reacciones alérgicas. Por lo tanto es importante leer bien la composición de los dulces navideños. Algunas frutas como el kiwi o el plátano presentan un alto contenido alergizante. En general han de evitarse los excesos en el consumo y por supuesto controlar la ingesta alcohólica, tanto para evitar la posibilidad de accidentes de tráfico, domésticos y las consecuencias que el alcohol tiene sobre nuestro organismo. La recomendación sería beber poco alcohol y siempre durante las comidas. En caso de ingerir alcohol no se debe conducir. En el origen de la mayoría de las gastroenteritis navideñas están comidas ricas en grasas y el alcohol. Según la Sociedad Española de Patología Digestiva se estima que el 20% de los ciudadanos puede sufrir algún tipo de alteración gástrica durante este período navideño. Estos días son una excelente oportunidad para descansar y disfrutar con moderación y para ello es importante respetar los ritmos biológicos a través de el mantenimiento del adecuado reposo con una alternancia correcta entre la vigilia y el sueño. Un buen ritmo nos permite disfrutar en plenitud de los días posteriores, evitando el cansancio, la somnolencia o el insomnio. Especial atención hay que mantener para evitar accidentes caseros y externos durante este período. Los adornos navideños, la modificación del mobiliario, la instalación eléctrica, el uso de calefacciones son una fuente de riesgo que ha de ser tenida en cuenta para evitar caídas, electrocuciones, inhalación de gases, intoxicaciones por monóxido de carbono, etc. La seguridad del hogar ha de ser controlada siempre y, sobre todo, si habitan niños y personas mayores en él. Debe evitarse fumar en ambientes cerrados o muy cargados, sobre todo si se está en presencia de personas con patología respiratoria o bebés y niños pequeños. Ejercitarse en la responsabilidad de un consumo adecuado, equilibrado y moderado es una de las mejores prácticas para disfrutar de la Navidad. Ser capaz de resistir los impulsos y las influencias para comprar es una forma de mantener nuestra capacidad de decisión y conseguir así una mayor independencia en la toma de opciones personales. La Navidad y el fin de año facilitan nuestra relación con los demás, favorece el equilibrio interior y enriquece la convivencia. Feliz Navidad Y buena entrada de año.
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