Publicado en LA VERDAD el 17 de mayo de 2008
 
 
 



La sinestesia, una fascinante experiencia de los sentidos

LUIS FUENTES. CATEDRÁTICO DE PSICOLOGÍA-UMU


Es posible que la mayor parte de los lectores no hayan oído hablar mucho de la sinestesia. Es más, es muy probable que muchas personas que experimentan este fenómeno no sean conscientes de que su experiencia sensorial es «casi» única y ciertamente fascinante.

Sinestesia es una palabra que tiene su raíz en el griego; «sin» significa «unión» y «estesia» significa «sensación»; es decir, unión de sensaciones.

Este fenómeno no es muy frecuente, pues sólo afecta a un 4% de la población. Así, una experiencia sensorial es sinestésica cuando un estímulo en una modalidad sensorial, por ejemplo una nota musical, una melodía, una palabra, activa una sensación que corresponde a otra modalidad sensorial, por ejemplo el gusto, el color, el olfato.

Existen multitud de combinaciones de sensaciones pertenecientes a distintas modalidades sensoriales, incluso dentro de una misma modalidad como veremos más adelante, lo que hace difícil su clasificación. Por ejemplo, para un sinesteta, escuchar una nota musical como LA le induce una experiencia sensorial de color púrpura, mientras que para otro, una melodía puede producirle un sabor a crema de champiñón. ¿A que parece increíble?

Efectivamente, en el pasado a las personas que decían experimentar estas sensaciones se les calificaba, en el peor de los casos, de mentirosas o que estaban bajo el efecto de las drogas, y en el mejor de los casos que su experiencia no era más que el resultado de una asociación aprendida. En este punto es importante no confundir sinestesia con ese otro tipo de asociaciones. Por ejemplo, la palabra «Navidad» nos sugiere el color blanco de la nieve, ciertos sabores típicos de esas fechas tan señaladas, y nos trae a la memoria determinados sonidos como los de los villancicos; mientras que la palabra «esperanza» está asociada al color verde, o la palabra «realeza» al color azul, por aquello de «tener sangre azul». Esto no es sinestesia. Tampoco es sinestesia la combinación de sentidos que se utilizan en ciertas expresiones. Por ejemplo, cuando decimos «pasé un amargo día» es evidente que el día no tiene sabor, es simplemente una metáfora, aunque algunos llaman a esto sinestesia metafórica. Sin embargo, hoy sabemos que la combinación de sensaciones que se produce en la sinestesia es el resultado de procesos neuronales que ocurren de forma automática, está presente desde la infancia y es estable a través del tiempo.

El doctor Cytowic, experto en el estudio de la sinestesia, cuenta cómo recibía cartas de personas muy mayores en las que le comentaban que los colores inducidos por otros estímulos seguían brillando como al principio, después de tantos años.

Para muchos sinestésicos, conscientes de su «rareza» perceptiva, llegar a conocer la existencia de este fenómeno como algo normal, o mejor dicho, como algo no patológico, y sobre todo que es compartido por otros muchos, ha supuesto cierta liberación. Valga como anécdota el comentario de un colega sinesteta de la Universidad de Murcia al que me referiré como JPM, que quedó profundamente aliviado cuando le expliqué que su «manía con los colores» como le decía su madre, es un fenómeno bien descrito y bien estudiado al que denominamos sinestesia.

En otros casos, algunas personas descubren por casualidad que experimentan sinestesia, tras creer durante muchos años que todas las personas tenemos experiencias sensoriales similares, o aún siendo consciente de su condición «especial», la han ocultado para evitar ser tratados como «bichos raros».

El momento clave es aquél en el que el sinesteta dice: «ah, ¿pero a ti esa melodía no te sabe a carne a la brasa?, o ¿para ti el número 5 no es de color azul?»

Entiendo que para alguien ajeno al estudio científico de la sinestesia todo lo leído hasta el momento es difícil de digerir. Para que usted, que no es sinesteta, pueda entender qué es la sinestesia, lo mejor es comprobar lo que dicen los propios sinestetas acerca de sus experiencias perceptivas.

Carol Sten es una artista sinestésica que describe su experiencia de la siguiente forma: «Ha habido veces en las que he tenido una sensación, como un dolor de muelas, en las que podía observar el color del dolor, su sabor y su olor. Todas estas experiencias sinestésicas son aspectos de una experiencia global. Yo las percibo de forma similar a como las ventanas, la puerta y la fachada se combinan para formar la imagen de una casa».

Hoy día sabemos que muchos artistas fueron/son sisnestetas. Por ejemplo, Vasíli Kandinsky, el pintor ruso, tenía experiencias sinestésicas que combinaba la música y el color. El bermellón para Kandinsky sonaba como una tuba.

Grafema color

Una de las experiencias sinestésicas más frecuentes y mejor estudiadas por los científicos es la que combina letras, números o palabras escritas en texto normal, con determinados colores. Cuando nacemos, todas las personas tenemos conexiones neuronales extra entre las distintas áreas sensoriales, es decir, todos somos sinestetas. Pero a medida que crecemos se produce una especie de «poda» en el cerebro que hace que estas conexiones desaparezcan.

Por algún motivo que aún desconocemos, algunas personas mantienen intactas dichas conexiones, y por tanto mantienen su experiencia sinestésica durante toda la vida.

Otros investigadores, entre los que me encuentro, pensamos que las conexiones extra siguen presentes en todas las personas, pero lo frecuente es tenerlas inhibidas.





 


 
 
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