El modelo español de trasplantes ha visto confirmado su éxito con los datos que resumen la actividad en el campo de la donación de órganos durante el pasado año 2007. En nuestro país se ha alcanzado la cifra más alta de donantes (1.550) y la tasa media de 34,3 por cada millón de habitantes. Lejos quedan ya las cifras de 1989, año en el que surgió la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), y en el que se contabilizaron 550 donantes con una tasa de sólo 14 por cada millón de habitantes.Es preciso recordar que con esta cifra de donantes ha sido posible realizar 3.829 trasplantes, distribuidos entre trasplantes renales (2.210), hepáticos (1.112) , cardíacos (241)y pulmonares (185). No obstante, se ha descendido en el número de trasplantes cardíacos, páncreas e intestino. La comunidad autónoma con una mayor tasa de donación es La Rioja, con 74,2 donantes por millón de población. Murcia se sitúa en quinto lugar, con una cifra de 41,7 tras Asturias, Cantabria y Canarias. Como reflejo de la modificación en la población española han aumentado también los donantes procedentes de otros países, que han pasado del 4,6 al 8,7. Quienes más predispuestos están a hacer donaciones son las personas mayores. El 43% de los donantes tiene más de 60 años. Uno de los elementos que está influyendo en la donación es la disminución en el número de personas fallecidas en accidentes de tráfico, de tal forma que en este momento los accidentes de tráfico suponen sólo el 10,1% de las donaciones.
Por el contrario, los accidentes cerebrovasculares son la causa primera de fallecimiento entre los donantes españoles. Según cifras de la ONT y el Ministerio de Sanidad y Consumo 5.000 enfermos se hallan en lista de espera para recibir un trasplante, de los cuales 4.108 precisan un riñón, 695 necesitan un hígado, 133 requieren de trasplante de pulmón y 97 de corazón. Siete comunidades, pues, están por encima de los cuarenta donantes por cada millón de personas. Esta cifra es el objetivo que se pretende alcanzar en los próximos años para toda España. Entre los hospitales con mayor número de trasplantes destaca el 12 de Octubre (Madrid), con 148 trasplantes renales; La Fe (Valencia), con 116 trasplantes hepáticos y 36 cardíacos, y los 43 de Vall dHebron (Barcelona).
Los éxitos del modelo español de trasplante están basados en una serie de principios básicos, tanto organizativos como de filosofía en los enfoques del trasplante y donación. Estos principios parten del respeto a la voluntad del fallecido, del carácter altruista de la donación que evita la comercialización de los órganos, así como de la garantía de anonimato del donante y la escrupulosa aplicación de criterios estrictamente médicos para la posterior implantación de los órganos donados entre los enfermos en lista de espera.
Por otra parte, está fijada claramente la necesidad de determinar la muerte del posible donante a través de la exigencia de la realización del diagnóstico de muerte por un equipo independiente de aquel que va a realizar el trasplante.
La determinación de la muerte se realiza a través del establecimiento certero del fallecimiento cerebral. Desde el punto de vista organizativo, existen tres niveles funcionales: nacional (Consejo Interterritorial), autonómico y hospitalario (coordinadores).
La donación sólo se realiza en hospitales autorizados, y el equipo de coordinación -una vez verificados los requisitos legales, valorados los órganos y tejidos trasplantables y consultada la familia sobre la voluntad de donación del fallecido o la existencia de voluntades anticipadas al respecto- inicia un proceso donde en tiempo muy breve se ponen en marcha los mecanismos para alcanzar el éxito en el trasplante y donación, que es siempre altruista y con salvaguarda en la equidad de acceso al mismo. Este modelo, imitado por otros países europeos -tales como Italia o recientemente Inglaterra- es una manifestación de la solidaridad y la generosidad entre personas y supone para quienes están necesitados de un trasplante la garantía de la eficiencia e imparcialidad.
Todavía es posible mejorar y superar los resultados conseguidos y en esta tarea se aplica la Organización Nacional de Trasplantes, tanto en los aspectos científicos y de coordinación como en los de concienciación y divulgación de la necesidad y el valor de la donación. Ser donante es mantener un compromiso más allá de la propia vida, sin olvidar que también pueden existir donaciones de personas vivas.