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Militares
de EE UU contactan con la Alianza del Norte para iniciar los
ataques terrestres
Funcionarios
de la CIA participan en la operación para minar el apoyo
de la población al régimen talibán
20
/ 10 / 2001 AGENCIAS
Un reducido
grupo de militares estadounidenses están ya en Afganistán,
donde han contactado con los guerrilleros de la Alianza del
Norte para localizar los objetivos estratégicos talibanes
y determinar los puntos logísticos y de apoyo a las fuerzas
terrestres en la nueva fase de la ofensiva contra el ejército
talibán.
Fuentes
militares estadounidenses subrayaron que el número de
militares que están en Afganistán es «muy
reducido». Su misión es recabar datos de inteligencia
para determinar, sobre el terreno, cómo preparar la ofensiva.
En estos preparativos participan también funcionarios
de la Oficina Central de Inteligencia (CIA) encargados de minar
el apoyo que en la población tiene el régimen
talibán.
En esta
nueva fase, los objetivos estadounidenses pasan por la toma
de Mazar-i-Sharif desde cuyo aeropuerto serían proyectadas
las fuerzas hacia Kabul, 60 kilómetros al sur, y los
bastiones de los talibán, en Kandahar, y de los terroristas
de Osama bin Laden, en Jalalabad.
Las bombas
estadounidenses no respetaron este viernes el día de
oración de los musulmanes. Los ataques volvieron a producirse
sobre Kabul, el barrio de los ministerios de Kandahar y los
campos de entrenamiento de los grupos terroristas, en Jalalabad.
Junto a
los cazabombardeos F-15 y F-18 emplazados en los portaviones
USS Enterprise y USS Carl Vinson, Estados Unidos volvió
a emplear misiles crucero sobre Kabul, según la cadena
de televisión Al Jazira, y aviones no tripulados Predator
armados con misiles ligeros de ataque a tierra.
Los talibán
volvieron a informar de bajas civiles entre la población.
Así, durante la noche perecieron cinco personas en Kabul,
ocho más en la localidad de Kalae Zaman Jan y otras quince
en Kandahar, donde los aviones atacaron la sede de la policía
religiosa talibán.
El Gobierno
de Pakistán se ha replanteado autorizar a la coalición
internacional el uso de la base aérea de Dalbandin, en
Jacobobad, para el ataque. Este centro está ubicado en
medio del desierto, al oeste de Quetta, a unos 200 kilómetros
de Kandahar y fuertemente rodeado por el ejército paquistaní.
La actividad
estadounidense en la base ha aumentado en los últimos
días, pese a que el Gobierno del general Pervez Musharraf
permitió a Estados Unidos su uso para el apoyo y rescate
de las fuerzas en Afganistán. Según el Pentágono,
las fuerzas especiales están emplazadas en bases de Uzbekistán
y a bordo del portaaviones USS Kitty Hawk, en el mar de Arabia.
Quien también
está dispuesto a autorizar el desembarco norteamericano
sobre Afganistán desde su territorio es el Gobierno de
Uzbekistán. Sin embargo, tal como recoge el diario ruso
Nezavissimaya Gazeta, el permiso será concedido a cambio
de 8.000 millones de dólares.
De otro
lado, un convoy de Naciones Unidas con 40 toneladas de ayuda
humanitaria partió de la ciudad de Termez (Uzbekistán),
rumbo a Afganistán. Bahodir Umarov, portavoz del Ministerio
de Asuntos Exteriores uzbeko, aseguró ayer que no sabe
si el convoy ha podido entrar en Afganistán.
Muere
un segundo de Bin Laden
Uno de los
mandos de la organización terrorista que dirige Osama
Bin Laden en Afganistán murió cuando manipulaba
una granada de mano, informó ayer, viernes, la agencia
de noticias Afghan Islamic Press, afín al régimen
de los talibán.
Abu Baseer
al Masri, de nacionalidad egipcia, murió el pasado 13
de octubre en el hospital de Jalalabad, al este y a unos 70
kilómetros de la frontera paquistaní, a causa
de las graves heridas causadas por la explosión.
En torno
a la localidad de Jalalabad, uno de los objetivos de los bombardeos
de la aviación estadounidense, se encuentran algunas
de las bases de la organización terrorista Al Qaida,
implicada en los atentados del pasado 11 de septiembre en Estados
Unidos.
En cuanto
a Bin Laden, el régimen talibán mantiene que está
vivo y en lugar seguro.
La organización
Al Qaida está integrada por unos 20.000 hombres, que
en su mayoría proceden de Arabia Saudí, Yemen,
Pakistán y Argelia.
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