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EE UU desplaza cien aviones de combate hacia el Golfo Pérsico
en la operación 'Justicia Infinita'
Washington
apunta también a gobiernos extranjeros y advierte al
régimen talibán de que quiere «acción»
y no negociaciones sobre la entrega de Bin Laden
20
/ 09 / 01 - AGENCIAS
La "Operación
Justicia Infinita", que desde hoy moviliza más de
un centenar de aviones de combate hacia el Golfo Pérsico,
es la primera señal de que EEUU usará gran parte
de su poder militar para castigar los ataques terroristas de
la semana pasada.
Al tiempo
que EEUU pone en marcha su maquinaria de guerra, su presidente,
George W. Bush, empieza hoy también una campaña
dirigida a la opinión pública y al Congreso para
confirmarles que la campaña será diferente y larga,
además de sangrienta como todas las guerras.
"Esto no se va a resolver ni en un día ni en una
semana, será una campaña larga", dijo el
secretario de Estado, Colin Powell, general retirado y héroe
de la guerra del Golfo Pérsico, mientras que el jefe
del Pentágono, Donald Rumsfeld, aseguró que "la
guerra antiséptica con este enemigo no funcionará".
Los enemigos son el disidente saudí y principal sospechoso
del atentado terrorista contra Nueva York y el Pentágono,
Osama Bin Laden, su organización Al Qaida (La Base) y
el régimen de la milicia religiosa Talibán, que
controla el 95 por ciento de Afganistán y es el protector
del saudí.
Los estrategas militares de EEUU analizan todas las opciones
posibles a utilizar para "extirpar el terrorismo"
y destruir a Bin Laden y su organización, pero ante la
situación geopolítica de Afganistán sus
posibilidades se reducen a realizar operaciones aéreas,
recurrir a los comandos de operaciones especiales o a una invasión
de mayor o menor alcance.
El general Joseph Ralston, jefe de la OTAN, advirtió
que esta "no es una operación sin riesgos",
y su predecesor, el general retirado Wesley Clark, insistió
en que "esta guerra no se resuelve con ataques aéreos".
De momento, para la Operación Justicia Infinita se ha
ordenado desde hoy jueves la movilización de más
de un centenar de cazas F-15, F-16 y superbombarderos B-1, además
de otros aparatos de apoyo.
Esos aviones de combate estadounidense van precedidos de equipos
de controladores aéreos y de las Fuerzas Aéreas
de EEUU que coordinarán las tareas de abastecimiento
de combustible a los aviones que van a la región.
También está alerta la VII Flota de la Marina
de EEUU, que patrulla habitualmente en aguas del océano
Indico, y que ya tiene allí a los portaaviones "USS
Carl Vinson" y "USS Enterprise", con sus grupos
de combate.
En los próximos días se les unirá el "USS
Theodore Roosevelt", que el miércoles salió
desde Norfolk (Virginia), y que como los otros dos portaaviones
transporta a 5.500 hombres y tiene capacidad para 80 aviones.
EEUU ha movilizado también ya a sus unidades militares
de choque, y desde su base militar de Yokusaka (Japón)
han salido el destructor "USS Curtis Wilbur" y el
crucero "USS Vincennes", así como otra decena
de buques de guerra, mientras que pronto lo hará el portaaviones
"USS Kitty Hawk" y su grupo de combate.
Se espera que otro crucero, el "USS Cowpens", también
deje esa base. Todos esos buques de guerra pueden transportar
misiles de crucero "Tomahawk".
Las tropas estadounidenses desplegadas en la zona del Golfo
Pérsico son en la actualidad más de 25.000 hombres
que están en los portaaviones y sus grupos de combate,
así como en las bases aéreas de Arabia Saudí,
Kuwait y Bahrein, entre otras.
Si EEUU se decidiera por realizar ataques aéreos con
bombas y misiles sobre objetivos afganos y de Bin Laden, además
de disparar misiles desde sus navíos, su principal ventaja
sería el no arriesgar demasiado a sus soldados, pero
sería muy difícil dar con Bin Laden, que tiene
una gran movilidad.
Otra posibilidad es recurrir a operaciones de sus fuerzas especiales
o pequeños grupos de comandos como los "Army Rangers"
(una unidad de elite del Ejército de Tierra), los Delta
Force, que intervienen en operaciones secretas o unidades "Navy
SEAL", especialistas de la Marina en contrainsurgencia.
Si la elección es una invasión, ésta puede
ser de pequeña escala y contar con unos 10.000 soldados
que tendrían mejores oportunidades de dar con el fugitivo
Bin Laden, pero EEUU arriesgaría verse involucrado en
un conflicto de larga duración.
Una invasión masiva, tendría que acompañarse
de ataques aéreos y utilizar a varios centenares de miles
de soldados, que podrían ser blanco fácil de los
guerrilleros.
Para cualquiera de las opciones, EEUU necesita de la cooperación
de Pakistán, que ya ha prometido dejar utilizar su espacio
aéreo y permitir los disparos hacia Afganistán,
y también la de Rusia.
El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Igor Ivanov, no descarta
que su país se comprometa con usar la fuerza.
Moscú tiene una deuda pendiente con Afganistán
al que invadió en 1979 y del que su poderoso Ejército
Rojo salió derrotado diez años después,
así como por exportar guerrilleros islámicos a
Chechenia, un frente abierto.
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