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Bush
reduce las expectativas de un ataque inminente
Pero
reiteró que los gobernantes de Afganistan deben entregar
al disidente saudí Osama Bin Laden o atenerse a las consecuencias
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10 / 01 - AGENCIAS
El presidente
de Estados Unidos, George W. Bush, ha frenado las expectativas
sobre la inminencia de una operación militar en Afganistán,
pero reiteró que los gobernantes de ese país deben
entregar al disidente saudí Osama Bin Laden o atenerse
a las consecuencias.
"Actuaremos en nuestro momento. Y lo haremos de una forma
que no sólo protejamos a Estados Unidos de la mejor manera
posible, sino que también aseguremos que la libertad
sea más posible en el futuro", señaló.
Bush habló el martes con los periodistas, mientras continuaba
el agrupamiento de tropas en la región cercana a Afganistán
y su Gobierno recibía la luz verde para actuar de sus
aliados de la OTAN.
El Presidente estadounidense también insistió
en que no habrá negociaciones con los gobernantes afganos
sobre la entrega de Bin Laden, a quien acusa de ser el cerebro
de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington que
causaron la muerte o desaparición de unas seis mil personas
el pasado 11 de septiembre.
"No hay negociación. No hay calendario", dijo
Bush después de que el régimen de la milicia integrista
talibán insistiera en negociar la entrega del millonario
de origen saudí.
Bush habló antes de que el embajador talibán en
Pakistán, el "mulá" Abdul Salam Zaeef,
afirmara que su país no quiere la guerra con EEUU y solicitara
una vez más pruebas que vinculen a Bin Laden con los
ataques terroristas.
"Preferimos las negociaciones a la guerra. Las negociaciones
son la forma de resolver nuestros problemas", afirmó.
En una entrevista con la cadena de televisión CNN, el
representante diplomático también condenó
los ataques terroristas y afirmó que no fueron de naturaleza
islámica.
"Sabemos que no fue islámica y fue una acción
muy, pero muy peligrosa, que condenamos", señaló.
Pero Salam Zaeef insistió en que su gobierno debe contar
con pruebas que demuestren la vinculación del disidente
saudí con los atentados.
"Si Osama Bin Laden está involucrado en esta acción
necesitamos algo que sea evidencia, que sea prueba", dijo
al señalar que así su gobierno aceptaría
la opción de entregarlo.
Esas pruebas fueron presentadas por Estados Unidos a sus aliados
de la Alianza Atlántica, que le dieron luz verde el martes
para una operación tras invocar su pacto de que un ataque
contra un miembro es un ataque contra todos.
Asegurado el apoyo firme de la OTAN, Estados Unidos ha puesto
ahora sus miras en los países de la región cuyo
sosten es crucial para cualquier intervención.
Con ese objetivo, el secretario estadounidense de Defensa, Donald
Rumsfeld, viajó anoche a Arabia Saudí, primera
escala de una gira que también incluirá Omán,
Egipto y Uzbekistán.
"Me parece que dada la geografía y su situación,
mantener una reunión cara a cara con sus autoridades
será algo útil", dijo Rumsfeld a los periodistas
en la base Andrews de la Fuerza Aérea.
Victoria Clarke, portavoz de la secretaría de Defensa,
había dicho previamente que Rumsfeld "va a mantener
conversaciones sobre la campaña contra el terrorismo
y a realizar consultas al más alto nivel".
Consultada sobre si Estados Unidos está preocupado por
una erosión del apoyo a su campaña contra el terrorismo,
Clarke señaló que "estamos complacidos con
el respaldo que hemos estado recibiendo de todo el mundo".
Rumsfeld también insistió en que para Estados
Unidos no existe ninguna duda de que los atentados fueron obra
de Bin Laden.
"Las pruebas son claras. Se ha visto en la televisión
el daño hecho. Las relaciones entre los terroristas y
sus redes son abundantemente claras. No hay necesidad de más
evidencias", señaló.
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