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Bush pide ayuda a los afganos para derribar el régimen
religioso
Irán
niega a Estados Unidos cualquier tipo de ayuda para luchar con
sus vecinos mientras que Washington quiere salir de los Balcanes
para reagrupar a sus fuerzas
27
/ 09 / 2001 - AGENCIAS
Las perversiones
del régimen talibán contra su propio pueblo son
ahora objeto de preocupación en Washington, donde el
presidente Bush apeló a los afganos para que se libren
de un gobierno que es «increíblemente represivo
contra las mujeres».
Para la
guerra contra el terrorismo global emprendida por Estados Unidos,
«la mejor forma» de eliminar a Bin Laden sería
«pedir la cooperación de los ciudadanos dentro
de Afganistán que para empezar pueden estar cansados
de tener a los talibán», contó el mandatario
estadounidense.
Sin duda,
lo ideal sería que los afganos hicieran el trabajo de
proveer a los americanos con información y reemplazar
después el Gobierno actual, para que no se vea como intervencionismo
americano. A medida que se demora la operación militar
en la zona, para la que el Pentágono ha desplazado ya
más de 350 aviones caza y bombarderos, la causa americana
va perdiendo apoyos. Son ya muchas las voces que no ven justificado
un ataque militar que castigue a la población civil de
ese país, por mucho que todos admitan que el Gobierno
es culpable de acoger al terrorista más buscado.
La mayor
derrota que ha sufrido Washington en el plano diplomático
ha sido con Irán, país en el que ni siquiera tiene
una representación pero en el que esperaba poder aprovechar
a su favor las rencillas entre vecinos que sostienen diferentes
facciones religiosas. El encargado de explotar esa enemistad
era el ministro británico Jack Straw, que el pasado martes
se reunió con el gobierno de Teherán para intentar
incorporarlo a la coalición global. Horas después
de ese encuentro, la aparición televisiva del presidente
Mohama Jatamí decepcionó a los estadounidenses.
«El
gobierno y la nación de Irán entienden la situación
de Estados Unidos tras los recientes incidentes, pero no se
debe responder a una gran catástrofe creando otra»,
explicó el mandatario.
La airada
respuesta de Washington acusando a Irán de apoyar el
terrorismo no hizo sino empeorar las cosas. Con la reacción
de ayer del Ayatolá Jamenei, quedaba poco que esperar.
«Irán no proveerá de ayuda alguna a Estados
Unidos o sus aliados en el ataque sobre un país vecino
y musulmán que sufre, como es Afganistán»,
dijo el líder religioso a los veteranos de guerra que
durante años lucharon precisamente contra ese vecino,
en una guerra que dejó 200.000 muertos a ambos lados
de la frontera.
«No
creemos que EE UU sea lo suficientemente sincero al liderar
a la comunidad internacional contra el terrorismo», explicó
Jamenei, « tiene sus manos muy manchadas con la sangre
de todos los crímenes cometidos por el régimen
sionista», dijo en referencia a Israel.
El bloque
Occidental había visto las declaraciones del presidente
Jatamí condenando el atentado suicida y el Pentágono
como una señal de que se podría contar con ese
país para aislar al régimen talibán y forzarlo
a entregar a Bin Laden.
Si esa posibilidad
existió alguna vez, desde luego se arruinó con
las declaraciones de Powell, al que Jamenei calificó
de «arrogante» por esas palabras.
«No
se puede elegir a tu terrorista favorito» dijo el Secretario
de Estado, en referencia al apoyo que Irán ha proporcionado
a grupos extremistas como Hezbolá en Líbano, Hamas
en Palestina o la Yihad Islámica en Egipto. «Si
Irán quiere ser parte de nuestra coalición tendrá
que cambiar algunos patrones de conducta que ha seguido en el
pasado al apoyar el terrorismo».
Por otra
parte, el Ejecutivo de Washington ha mostrado su deseo de que
los aliados europeos retomen el liderazgo en los Balcanes y
le permitan salirse de la zona para poder agrupar a sus tropas
en el inminente frente de batalla.
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