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Los planes
defensivos de EEUU pueden causar una crisis con China
Los
planes del Pentágono estadounidense incluyen el aumento
de su presencia militar en Asia
04
/ 10 / 2001 AGENCIAS
Los planes
de defensa del Pentágono estadounidense, que incluyen
el aumento de su presencia militar en Asia, pueden debilitar
la posible alianza antiterrorista con China e incluso crear
un clima de confrontación entre Pekín y Washington,
señalaron hoy medios locales.
"El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha anunciado
esta semana que quiere incrementar su presencia militar en Asia
ya que 'esta parte del mundo emerge como un competidor'",
señala el especialista en asuntos internacionales Ray
Cheung, en un análisis publicado en el diario "South
China Morning Post".
Ray Cheung cita al Secretario de Defensa estadounidense, Donald
Rumsfeld, y asevera que el pasado domingo presentó al
Congreso un informe firmado por él en el que se dice
que "Asia está emergiendo como una región
suceptible de ser un competidor a gran escala militar".
"La posibilidad de un competidor militar es formidable
en el litoral del Este Asiático -desde la Bahía
de Bengala al Mar de Japón- , lo que representa un desafío
muy particular para nosotros", subraya el documento de
Rumsfeld, cuyos extractos son reproducidos por el rotativo de
la ex colonia británica.
Este informe, que cobra mayor actualidad de la prevista ante
los atentados del 11 de septiembre, aconseja el despliegue de
otro portaaviones en la zona, nuevos barcos de guerra, submarinos
con misiles de crucero, bases aéreas en la región
Pacífico Oeste y el Océano indico y el mantenimiento
de las actuales instalaciones militares en Japón y Corea
del Sur, añaden las fuentes.
Los analistas chinos coinciden en que si los norteamericanos
hablan de serios competidores en Asia, se están refiriendo
en primer lugar a China.
"Hay mucha gente en Estados Unidos que todavía piensa
en el peligro chino, eso es algo que no refleja la realidad.
Pekín no tienen una política exterior agresiva",
dijeron a EFE fuentes diplomáticas chinas que pidieron
no ser identificadas.
Aunque China ha brindado su apoyo a una operación de
castigo contra los terroristas que ordenaron los atentados contra
las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington,
ha dejado claro su conformidad siempre que se respete la Carta
de ONU y se eviten muertes entre la población civil inocente
de Afganistán.
El apoyo a Washington en la lucha antiterrorista se está
convirtiendo en Rusia y China en una ocasión de oro para
solicitar en su día respaldo a EEUU, o por lo menos comprensión,
en acciones militares contra los musulmanes en Chechenia o incluso
contra los movimientos independentistas en Taiwán, según
los analistas.
Mientras tanto en la frontera de China con Afganistán
y Pakistán siguen llegando refuerzos de las tropas del
Ejército de Liberación Popular (ELP) que teme
un estallido de violencia en la provincia musulmana de Xinjiang,
en la que varios comandos terroristas se han formado en campos
del millonario saudí Osama Bin Laden.
Xinjiang, que limita también con la conflictiva región
autónoma de Tíbet, está habitada por la
etnia uigur, de origen turco, que lucha desde hace décadas
por el establecimiento de un Turkestán independiente.
Bin Laden, el demonio número uno de occidente, se está
convirtiendo en un semidiós entre las masas empobrecidas
de muchas naciones islámicas que no entienden por qué
millones de seres padecen hambre y desnutrición ni tampoco
qué puede ofrecer Occidente ante la humillación
y desprecio que sufren desde hace siglos, según imágenes
de cadenas de televisión asiáticas captadas en
China, donde el debate contra el terrorismo es cada vez más
ambiguo.
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