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Fuerzas
especiales de EE UU entran en Kandahar para capturar al mulá
Omar
El
Pentágono confirma que las tropas realizaron «misiones
de ataque y destrucción» de objetivos talibán
21
/ 10 / 2001 AGENCIAS
Estados
Unidos realizó en la madrugada de ayer sus dos primeros
ataques terrestres en Afganistán con el fin de capturar
al jefe supremo de los talibán, el mulá Mohamed
Omar y para realizar «misiones de ataque y destrucción»
de objetivos talibán. El Pentágono reconoció
también que otra meta que se buscada era lanzar una clara
advertencia al régimen de Kabul: «los soldados
norteamericanos son capaces de atacar cualquier objetivo cuando
queramos».
Pese a este
mensaje, el propio presidente, George W. Bush, tuvo que admitir
las dos primeras bajas de las fuerzas armadas norteamericanas,
aunque dijo que la muerte de los dos pilotos de un helicóptero
de rescate accidentado cerca de la frontera afgano-paquistaní
no será «en vano».
La primera
exhibición en suelo afgano de la potente maquinaria de
guerra estadounidense se inició en un aeropuerto próximo
a la ciudad de Kandahar, aunque ninguna fuente lo confirmó.
La incursión fue ejecutada por alrededor de 150 rangersuno
de los cuerpos de elite del Ejército norteamericano,
que se lanzaron en paracaídas desde aviones del tipo
AC-130 sobre las tres de la madrugada. Una vez tomaron posiciones
junto a la pista y varios edificios cercanos, registraron el
lugar y se mantuvieron allí unas dos horas. Según
el general Richard Myers, jefe del Estado Mayor Conjunto norteamericano,
su misión directa era recopilar información que
pudiera servir a los servicios de inteligencia, así como
destruir todo el armamento que encontrarán en su camino,
en especial lanzamisiles y ametralladoras pesadas, que fueron
destruidas.
El segundo
ataque, que también desarrollaron efectivos de los Rangers,
tuvo como fin destruir un centro de mando talibán en
la misma región. En él se esperaba encontrar a
Mohamed Omar, jefe de los estudiantes de teología gobernantes
en Kabul, pero no se encontraba allí, a pesar de ser
una de sus residencias oficiosas.
«Resistencia
significativa»
Aunque las
instalaciones del aeropuerto cercano a Kandahar parecían
casi abandonadas, en la base talibán sí se halló
una «resistencia significativa», según se
apuntó desde el Pentágono, cuyos responsables
hablaron de varias bajas en las filas enemigas en las
propias sólo admitieron la existencia de dos heridos
cuya vida no corría peligro, aunque no pudieron
precisar cuántas. Una vez finalizadas ambas misiones,
los soldados fueron evacuados por helicópteros desplazados
desde el portaaviones Kitty Hawk, fondeado en aguas del golfo
Pérsico.
«Fines
psicológicos»
Con independencia
de los resultados sobre el terreno, los primeros ataques terrestres
de Estados Unidos que, según sus mandos militares,
se repetirán en los próximos días dentro
de una nueva fase «importante» de la guerra, pero
con una duración «limitada» perseguían
«fines psicológicos». Así, lo admitió
el general Myers, quien afirmó que pretenden «demostrar
que somos capaces de llevar a cabo en cada momento la operación
que queramos». En este sentido, dijo que se intentó
localizar al mulá Mohamed Omar en uno de sus refugios,
y que no se descartaba buscar en el futuro la captura de rehenes
entre los dirigentes del régimen talibán y del
grupo terrorista Al-Qaida.
Pero no
habría sido ésta la única presencia militar
estadounidense en suelo afgano. Según la cadena de televisión
CBS, un número indeterminado de Boinas Verdes otro
grupo de las fuerzas especiales estarían actuando
en el norte del país para establecer vínculos
con los mandos de la oposición al régimen de Kabul,
así como suministrar datos a los aviones sobre objetivos
concretos en la línea del frente de los talibán.
Uno de los
principales jefes de la Alianza del Norte, el general Abdul
Rashid Dostam al que se había dado por muerto,
confirmó ayer que había estado con soldados norteamericanos
al sureste de la ciudad de Mazar i Sharif.
La nueva
fase de la Operación Libertad Duradera coincide con unas
declaraciones del ministro talibán de Asuntos Tribales,
Jaluddin Haqqani, en las que advierte a los soldados estadounidenses
de que son «demasiado blandos» para combatir en
Afganistán. «Los americanos son criaturas para
la vida confortable, que no podrán soportar las duras
condiciones que les aguardan», precisó Haqqani,
quien ayer se entrevistó en Islamabad con destacados
funcionarios del Ministerio paquistaní de Exteriores
para analizar la viabilidad de un «Gobierno de amplia
base» en Afganistán. Los bombardeos aéreos
también siguen. Un día más tuvieron como
blanco preferido la ciudad de Kandahar, cuartel general del
régimen talibán, de donde huyen cada vez más
sus habitantes.
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