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El
cierre del cielo estadounidense obliga a desviar 500 vuelos
Los
aparatos que ya no podían regresar al punto de origen
se vieron forzados a aterrizar en suelo canadiense
AGENCIAS
«Estados
Unidos no sólo es el mayor centro aeroportuario del mundo,
sino que también es un importante lugar de conexiones
hacia otros destinos americanos». El presidente de la
Asociación de Agencias de Viajes españolas, Jesús
Martínez Millán, resumía en esta frase
lo que significó ayer el cierre del espacio aéreo
norteamericano y de todos los aeropuertos del país, decidido
por las autoridades de Aviación Civil en plena psicosis
de pánico por la ola de atentados que se cebó
en Nueva York y Washington. Más de 500 vuelos, en su
mayoría europeos, con destino a EE UU tuvieron que ser
desviados hacia otro país o se vieron obligados a regresar
a sus puntos de origen, según informó Eurocontrol,
el organismo que supervisa la circulación aérea
del continente.
Los aparatos
que, cuando se desató el caos, habían superado
ya el llamado 'punto de no retorno' cuando se lleva consumido
más del 50% del combustible tuvieron que ser desviados
a terceros países, en particular a Canadá. Los
aeropuertos de la costa atlántica canadiense quedaron
muy pronto saturados. Los aeródromos de Toronto, San
Juan, Halifax, Goose Bay y Moncton tuvieron que acoger a estos
aparatos y los pasajeros fueron desembarcados por motivos de
seguridad y atendidos por los servicios aeroportuarios.
Las autoridades
canadienses se vieron obligadas a cancelar las operaciones del
país para facilitar la llegada de las afectadas por el
cierre del cielo de EE UU. El otro país vecino, México,
suspendió la actividad de sus 56 aeropuertos. Otro tanto
ocurrió en la mayoría de los países latinoamericanos.
Suspensiones
Las grandes compañías de la Unión Europa
British Airways, Air France, Lufthansa, entre otras
dirigieron los aparatos en vuelo a suelo canadiense, ordenaron
el regreso cuando todavía era posible y suspendieron
por completo el tráfico hacia EE UU. Lo mismo decidieron
las autoridades de Rusia.
En España,
el Ministerio de Fomento reclamó a los aeropuertos que
extremaran las medidas de seguridad. Aena, por su parte, puso
en estado de máxima alerta todas las instalaciones aeroportuarias.
Barajas canceló dos vuelos previstos para la tarde de
ayer hacia destinos norteamericanos. Iberia informó además
de que ha suspendido todas sus operaciones hacia EE UU hasta
nuevo aviso. En el caso de los trayectos vía Miami, esta
situación afecta también a numerosos destinos
en países de Latinoamérica.
El cierre
del espacio aéreo de EE UU afectó a más
de 600 pasajeros de tres vuelos que partieron de Barajas hacia
Nueva York, Madrid y Chicago. Las tres aeronaves fueron obligadas
a regresar al punto de origen, y un cuarto vuelo Barcelona-Nueva
York acabó desviado a Canadá. Air Europa se vio
obligada a cancelar una operación con 230 personas que
tenía previsto salir a primera hora de la tarde.
En Nueva
York, Iberia mantuvo abierta su oficina para atender a los afectados
por cancelaciones. La compañía, que opera con
un Jumbo 747 diario a la ciudad estadounidense, desconocía
anoche cuándo podrán reanudarse las conexiones
aéreas. También Spanair permanece a la espera
para reanudar su vuelo a Washington.
Las agencias
no ocultaban su temor al comenzar a recibir cancelaciones de
vuelos con destino a EE UU o países de Oriente Próximo.
Con todo, confiaron en que la situación se normalice
«en los próximos días» e insistieron
viajar a aquel país «sigue siendo seguro».
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