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Bush
promete perseguir «a los terroristas y a quienes les apoyan»
«La
libertad ha sido atacada por un cobarde sin cara», manifestó.
El presidente estadounidense anunció medidas para garantizar
«la seguridad del pueblo americano»
AGENCIAS
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APESADUMBRADO.
George W. Bush se dirigió por segunda vez a los
estadounidenses dese Florida, donde realizó su
primera escala de la jornada dentro del viaje por el país
para explicar su programa de Educación.
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«La
libertad ha sido atacada esta mañana por un cobarde sin
cara». Así resumió el presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, lo ocurrido ayer en su país.
Desde la base militar de Barksdale, en Lousiana, Bush prometió
«buscar, encontrar y castigar» a los responsables.
Bush fue introducido en la sala donde le esperaban los periodistas,
habló brevemente sin aceptar preguntas y luego abandonó
la estancia.
El presidente
norteamericano se esforzó en demostrar que, a pesar de
las evacuaciones y las medidas excepcionales, el Gobierno estaba
en su sitio para dirigir el país. «Hemos tomado
las precauciones necesarias para asegurar el funcionamiento
del Gobierno», aseguró. También recalcó
que «siempre estamos en contacto con dirigentes del Congreso
y con gobernantes mundiales para asegurarles que haremos todo
lo necesario «para garantizar la seguridad del pueblo
americano», añadió.
«Miles»
de muertos
Ya por la noche, Bush lanzó una declaración de
cinco minutos a la nación. Consternado, reconoció
que la jornada se había saldado con «miles»
de muertos y advirtió de que Estados Unidos «no
distinguirá entre los terroristas y quienes les amparan».
«Este es un día en que todos debemos estar unidos
en busca de justicia y en defensa de la libertad», concluyó.
El secretario
de Estado, Colin Powell, anuló su primer viaje a América
Latina y de regreso desde Perú a Washington calificó
los atentados perpetrados en su país como una «terrible,
terrible tragedia».
Powell advirtió
que los culpables «serán llevados a los tribunales»
y recalcó que «nunca matarán al espíritu
de la democracia. No se puede destruir una sociedad y la creencia
en el mundo democrático». «Pueden estar seguros
de que Norteamérica encarará esta tragedia de
una manera responsable. Pueden estar seguros de que el espíritu
norteamericano prevalecerá por encima de esta tragedia»,
afirmó.
Al Gore,
ex vicepresidente del país con el Gabinete de Clinton
y rival de Bush en las pasadas presidenciales, afirmó
desde Viena, adonde llegó para participar en un debate
y ofrecer una conferencia, que la ola terroristas era «un
indescriptible acto maligno». A la vista de la gravedad
de los acontecimientos, Gore suspendió su visita a Austria
y emprendió de inmediato viaje hacia Washington.
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