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«Nunca
olvidaré lo que he vivido»
La
española Carmen Medina bajó desde el piso 55 de
una de las torres antes de que se desplomara. «Íbamos
llorando, no sabíamos lo que pasaba y no funcionaban
los teléfonos móviles»
AGENCIAS
Carmen
Medina, una española de Ciudad Real que trabajaba en
una escuela de idiomas situada en el piso 55 de una de las 'Torres
Gemelas', vivió ayer los 30 minutos más largos
de su vida. Fue la media hora que ella y una amiga tardaron
en descender hasta la calle. El tiempo justo para ver desde
la acera cómo el edificio se desplomaba apenas unos minutos
después.
El infierno
comenzó cuando escucharon una gran explosión.
«Comenzamos a descender por las escaleras con mucha dificultad.
Íbamos llorando, no sabíamos lo que pasaba y no
funcionaban los teléfonos móviles». Carmen
y su amiga se cruzaron en su desesperada huida con los equipos
de rescate. Otras veces se vieron bloqueadas por un aluvión
de personas que desde pisos inferiores intentaba también
ganar la calle a toda costa.
Por fin,
media hora después, alcanzaron el nivel de la superficie,
y allí fueron trasladadas hasta una galería y
finalmente a la calle. Apenas unos minutos más tarde
el edificio se desplomaba. «En un momento, todo quedó
cubierto de polvo, y luego caía una ceniza que no dejaba
ver nada».
En la calle
le esperaba su marido, quien había visto con espanto
cómo varias personas, presas del pánico, se arrojaban
al vacío desde el piso 80. «Nunca olvidaré
lo que he vivido hoy», reconocía ya a salvo.
«Es
increíble»
De una manera menos dramática vivieron los acontecimientos
Ignacio Gallo y José Luis Martínez de Ubago, jefes
del Servicio de Cirugía Cardiovascular y Hemodinámica
de Policlínica Gipuzkoa. Ambos pudieron contemplar a
través de la televisión el impacto del segundo
avión contra una de las torres mientras desayunaban en
el Hotel Sheraton de Manhattan. «Yo aquí en Estados
Unidos he visto muchas cosas impactantes como el reventón
del 'Apolo', cuando vivía en Boston, pero lo de ahora
es increíble y siembra tal incertidumbre que no puedes
aceptar lo que está pasando.
Estábamos
viendo el fuego en una de las torres, sin saber realmente qué
lo había motivado, cuando ha aparecido de repente ese
avión que se giraba y chocaba directamente contra el
otro edificio. Fue algo indescriptible. La verdad es que la
gente no sabía en realidad lo que estaba ocurriendo»,
señala Ignacio Gallo.
Paloma Jiménez,
directora del Instituto Español en la ciudad, también
hablaba de «pánico y desconcierto» en las
calles. «Veíamos cómo las 'Torres Gemelas'
se desplomaban ante nosotros y no nos lo podíamos creer».
Jiménez describió escenas de terror entre gente
que sólo quería dejar sus oficinas e irse a sus
casas, aunque fuera caminando.
Más
lejos de las explosiones y el caos estaba el obispo del Bronx,
el guipuzcoano Francisco Garmendia, quien atendió ayer
varias llamadas telefónicas interesándose por
su situación y la de la sede episcopal de ese distrito
neoyorquino.
El prelado vasco aseguró que en el Bronx, fuera de la
isla de Manhattan, «no se ha notado nada especial, porque
estamos un poco alejados. Aquí la gente está haciendo
la vida normal, aunque la noticia ha causado la lógica
conmoción». Garmendia no encuentra explicación
alguna a lo ocurrido, y ayer confesaba estar «un poco
desconcertado, a la expectativa».
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