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Las
bolsas se hunden presas del pánico y la incertidumbre
Los
inversores huyen del parqué y se refugian en el oro y
la renta fija en previsión de una crisis aguda. Wall
Street suspendió la sesión mientras los mercados
europeos caían a su nivel más bajo en tres años
AGENCIAS
Los atentados
terroristas registrados contra los centros neurálgicos
de Estados Unidos dejaron los mercados financieros sumidos en
el caos y la incertidumbre, y les propinaron los varapalos más
espectaculares de todo el año. Wall Street permaneció
cerrada.
El ataque
se produjo poco antes de su apertura y le tocó muy cerca:
su sede se encuentra a unos metros de las desaparecidas torres
del World Trade Centre. Se desconoce cuándo reabrirá
sus puertas. Las bolsas europeas siguieron operando y vivieron
las últimas horas de negociación en un ambiente
de pánico. Los inversores salieron en estampida de la
renta variable y se refugiaron en el oro y la deuda, los activos
que siempre se revalorizan en épocas de crisis.
El balance
final es demoledor. La Bolsa de Fráncfort fue la más
afectada al ceder un 8,5%, aunque llegó a retroceder
un 12% en algunos momentos de la jornada. La plaza alemana,
que cierra mas tarde que el resto de las europeas a las
ocho de la tarde, tuvo que bajar la persiana 45 minutos
antes de lo previsto por una amenaza de bomba en el edificio.
El mercado de Londres también fue evacuado a primera
hora de la tarde, pero siguió operando con normalidad.
Su índice cayó un 5,7%. París y Milán
registraron pérdidas de en torno al 7%. En este contexto,
la caída de la Bolsa española, aunque también
monumental, palidece.
El Ibex-35
bajó un 4,5% y marcó su quinto mínimo anual
consecutivo al colocarse en los 7.328 puntos. El índice
general de la Bolsa de Madrid cedió también un
4,6% para finalizar en los 714 puntos.
En lo que
va de año, acumula ya un retroceso del 20% y se acerca
peligrosamente al mínimo que marcó en los peores
momentos de la crisis de 1998, cuando el Ibex se situó
en los 7.133 puntos.
Los analistas
reconocen que la situación de incertidumbre desatada
por el brutal atentado es la gota que colma el vaso en un mercado
en el que hace ya tiempo que los inversores no confían.
Tras una semana de caídas diarias de en torno al 2%,
es difícil que los ahorradores mantengan la calma, aunque
ésa sea la recomendación de los expertos. Y es
que al desplome de las telecomunicaciones y al temor a la recesión
ahora se suma la incógnita de las consecuencias que tendrá
este ataque histórico.
Ventas masivas
Escenas
de pánico como las vividas ayer sólo se recuerdan
con la invasión de Kuwait por Irak, aunque los analistas
sostienen que no se pueden establecer paralelismos. La respuesta
de los inversores, sin embargo, sí fue similar a la de
otras crisis: vendieron sus acciones de forma masiva y compraron
renta fija y oro, que se revalorizó en Londres desde
los 271 dólares por onza hasta los 289.
Las caídas
fueron generalizadas, aunque hubo sectores especialmente castigados.
Fue el caso de las aseguradoras, que se desplomaron por el coste
multimillonario que les supondrá el atentado. Las europeas
Fortis, Axa y Allianz se dejaron más del 10%, lo mismo
que la española Mapfre. El sector turístico sufrió,
asimismo, un descalabro notable.
Sólo se salvaron de la quema las petroleras, que celebraron
con alzas la subida del crudo. Repsol fue el único valor
de Ibex que acabó con signo positivo al ganar un 4,5%.
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