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El temor
al terrorismo bacteriológico desata una oleada de falsas
alarmas en Estados Unidos
Muchas
ciudades se han quedado sin reservas de máscaras de gas,
pese a que no actúan contra los bacilos
10
/ 10 / 2001 AGENCIAS
El temor
a un atentado con armas bacteriológicas, acrecentado
por los casos de ántrax descubiertos en Florida, ha provocado
una oleada de falsas alarmas y denuncias por sustancias sospechosas
en Estados Unidos.
Cerca de
3.500 empleados de una oficina del servicio de impuestos (IRS)
de Covington, en Kentucky, abandonaron este martes sus puestos
de trabajo después de que una mujer comunicara la aparición
de una sustancia extraña en un sobre remitido al centro.
También
la estación del metro de Southern Avenue, en la línea
verde del metro de Washington, fue clausurada y varias decenas
de pasajeros comunicaron molestias e irritación después
de que un hombre armado pulverizara un vagón con un aerosol.
Según las primeras investigaciones realizadas, la sustancia
era aparentemente un perfume.
En West
Chester Township (Ohio), cerca de dos docenas de clientes de
un restaurante fueron evacuados y las instalaciones cerradas
tras aparecer un recipiente de cristal con una sustancia sospechosa.
Las falsas
alarmas y comunicaciones de situaciones extrañas se han
prodigado tras conocerse que el caso de ántrax detectado
en Florida no era "aislado" como habían informado
inicialmente las autoridades, ya que se han encontrado esporas
del Bacillus anthracis en una persona que trabajaba con el primer
afectado, que ha muerto.
El ántrax,
que provoca la enfermedad denominada carbunco o carbunclo, afecta
habitualmente a los animales y los casos de infección
en seres humanos son muy raros. Pero su carácter de infección
letal, cuando se inhalan las esporas del bacilo, ha convertido
a esta enfermedad en una de las más temibles si llegaran
a ser usadas por los terroristas.
El FBI insistió
ayer en que aún no hay indicios que permitan hablar de
una acción terrorista, pero varios legisladores, entre
ellos el senador Bob Graham, de Florida, afirman que todo apunta
a una acción criminal.
El nerviosismo
entre la población, que en algunas ciudades ha llegado
a agotar las existencias de máscaras antigás,
pese a que no son efectivas contra los bacilos y además
pueden ser peligrosas, se ha incrementado tras la noticia de
que un tercer hombre podría haber resultado afectado
por ántrax en Manassas, norte de Virginia.
Los análisis
iniciales efectuados indican que los síntomas que presentaba
el sujeto, un hombre de unos 40 años, eran los propios
de la gripe y no tenían nada que ver con su relación
con la misma empresa en la que han aparecido los casos en Florida,
American Media.
Sobre
pegajoso
La alarma
en el centro IRS de Covington ha obligado a que numerosos equipos
de expertos en materiales peligrosos descontaminaran a la mujer
que comunicó la aparición de una sustancia sospechosa.
Sus ropas fueron requisadas y destruidas. La carta que contenía
la sustancia, descrita como "pegajosa" por la empleada
de la oficina, ha sido enviada para realizar investigaciones.
Las labores
más importantes de análisis y descontaminación
se llevan a cabo en las oficinas del periódico Sun, que
se edita en el edificio de American Media en el que trabajaba
Bob Stevens, el fotógrafo de 63 años que ha muerto
a causa de ántrax pulmonar, la versión más
mortífera del carbunco.
Jean Malecki,
responsable del departamento de Salud de Palm Beach (Florida),
al que pertenece Boca Ratón, la localidad en la que está
el edificio de American Media, ha señalado que "no
se descarta ninguna posibilidad" respecto a una posible
acción terrorista.
La alarma
causada en la estación de Southern Avenue, que está
enclavada en territorio de Maryland, aunque cerca de la capital
de EEUU, se ha visto acrecentada por el hecho de que el autor
del incidente tuviera un arma de fuego y un cuchillo de 30 centímetros.
El hombre,
en su forcejeo con un vigilante de seguridad, llegó a
efectuar un disparo, sin que nadie resultara herido. El uso
de gases lacrimógenos para reducirle se considera como
posible causante de las irritaciones comunicadas por varios
de los pasajeros.
Prácticamente
todo el debate acerca de la seguridad frente a las armas químicas
y bacteriológicas se ha centrado en EEUU en el ántrax,
pero este bacilo es solamente uno de los cerca de 40 que se
consideran susceptibles para su uso como arma biológica
por parte de los terroristas.
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