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Estados Unidos y la UE rebajan medio punto los tipos de interés
para evitar un crack bursátil
Wall
Street reabre con una caída del 7%, contenida por el
respaldo de los agentes financieros Los bancos centrales actúan
por primera vez de forma coordinada
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/ 01 - AGENCIAS
«Hoy
la campana significa algo más que sólo negocio».
Así rezaba un comunicado de la Bolsa de Nueva York difundido
poco antes de su temida reapertura tras permanecer cerrada desde
el atentado terrorista del pasado martes. Y el mensaje caló
hondo. Impulsado por un claro sentimiento patriótico,
el mundo financiero se confabuló ayer para contener la
temida caída de Wall Street. Fue determinante la ayuda
de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo (BCE) que,
por primera vez en la historia, se coordinaron para aplicar
una rebaja de los tipos de interés de medio punto en
EE UU y la zona euro en un intento de evitar una recesión
y un crack bursátil.
Tras tanto
esfuerzo, el Dow Jones perdió un 7,1%, la mayor caída
en los últimos cuatro años, y el Nasdaq cedió
un 6,8%. Ambos descensos se encuentran en la zona optimista
de las previsiones. Se esperaba una bajada del 10%, que es lo
que se han dejado las bolsas europeas tras el ataque.
La Reserva
Federal no quiso ni esperar a que la campana tañera para
mover ficha y recortó el precio del dinero
una hora antes de que se iniciara la sesión. Lo hizo
en 0,5 puntos hasta colocarlo en el 3%, su nivel más
bajo desde 1994. Se trata del octavo recorte de tipos que aprueba
la autoridad monetaria en el año, lo que demuestra su
firme decisión de espantar el fantasma de la recesión.
La situación de Estados Unidos era ya muy delicada antes
del atentado, con un crecimiento próximo a cero en el
segundo trimestre. El ataque terrorista ha colocado la economía
al borde del abismo.
Recuperar
la confianza
EE UU ha
logrado eludir la recesión hasta ahora gracias a que
se mantiene elevado el gasto de las familias. Pero la masacre
del martes ha hecho temer una fuerte caída del consumo.
Un crack bursátil aceleraría este
proceso, por lo que los responsables de las finanzas del país
se afanaron ayer en conjurarlo y no dudaron en apelar al patriotismo
para conseguirlo.
Al inestimable
apoyo de la Reserva Federal se sumó un sinfín
de mensajes de calma de las autoridades norteamericanas. El
secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul ONeill,
se personó en Wall Street para manifestar su fe en la
economía del país.
La SEC,
la Comisión del Mercado de Valores norteamericana, adoptó
medidas extraordinarias para evitar el desplome. Así,
facilitó a las empresas la recompra de sus propios títulos
y vetó las ventas a crédito. Y las firmas de Bolsa
también pusieron su granito de arena con un pacto entre
caballeros para anteponer el corazón al bolsillo y no
vender de forma masiva para frenar así la caída.
Incluso se han escuchado mensajes como «para combatir
con el terrorismo hay que comprar acciones».
Mecanismos
de control
Pese a todo
este apoyo, Wall Street se desplomó en la apertura, algo
que por otra parte es lógico dado que la Bolsa norteamericana
no había podido recoger hasta ese momento los efectos
del atentado. El Dow Jones se dejaba un 2% a la apertura y casi
un 6,5% una hora y media después. Pero los mecanismos
de control empezaron a surtir efecto y la caída se estabilizó
en torno al 5%.
Fue entonces,
a las 11.30 en Estados Unidos -17.30 en España- justo
en el cierre de las bolsas europeas, cuando el BCE siguió
los pasos de la Reserva Federal y anunció una rebaja
de medio punto en los tipos de interés, hasta dejarlos
situados en el 3,75%. Es el tercer recorte del año y
el segundo en menos de un mes.
Así
como el recorte de tipos en Estados Unidos era esperado, la
decisión de la autoridad monetaria europea pilló
totalmente por sorpresa a los mercados. Sobre todo porque el
propio presidente del BCE, Wim Duisenberg, se había pronunciado
a la mañana en contra de una acción concertada
de los bancos centrales porque podía crear alarma.Al
final, parece que la gravedad de la situación le hizo
cambiar de opinión.
Las plazas
europeas casi no tuvieron tiempo de celebrar la medida, aunque
cerraron con alzas al ver la caída controlada de Wall
Street. La Bolsa norteamericana, sin embargo, fue perdiendo
resistencia conforme avanzaba la sesión. Arrastrada por
las aerolíneas y las empresas de turismo acabó
con un retroceso del 7%. Así se cerró el esperado
día de la reapertura. Lo que hoy va a pasar sigue siendo
una gran incógnita.
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