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Abogados
estadounidenses aprueban tribunales militares contra el terrorismo
El
grupo de letrados del Colegio de Abogados de EEUU consultados
concluyó que la magnitud del crimen cometido el 11 de
septiembre justifica el uso de esos tribunales
08
/ 01 / 2002 AGENCIAS
El Gobierno
de EEUU ha recibido el visto bueno de una representación
de los abogados del país para someter a los tribunales
a los extranjeros sospechosos de llevar a cabo actividades terroristas.
El grupo de letrados del Colegio de Abogados de EEUU consultados
concluyó que la magnitud del crimen cometido el 11 de
septiembre justifica el uso de esos tribunales.
"Los ataques terroristas, horribles y sin precedentes,
demostraron que Estados Unidos se enfrenta a un enemigo organizado
con los recursos y la voluntad para causar muertes y destrucción
masivas en Estados Unidos y en otras parte del mundo",
afirma el equipo de abogados en su declaración.
El informe, enviado al Departamento de Defensa ayer lunes, agrega
que "es deber de nuestro Gobierno llevar a los responsables
a la justicia y tomar todo tipo de medidas legales para minimizar
la posibilidad de futuros ataques terroristas, de manera consecuente
con su deber de preservar los derechos y libertades fundamentales".
Los letrados consultados aclaran, sin embargo, que su posición
no representa la política del Colegio de Abogados de
Estados Unidos, que se reunirá en la ciudad de Filadelfia
el mes próximo para adoptar una decisión general.
El Colegio es la institución más grande de abogados
en Estados Unidos con más de 400.000 miembros.
Pese a su respaldo a los tribunales militares, la representación
del Colegio de Abogados de EEUU señala que estos deberían
utilizarse sólo en "circunstancias muy especiales".
Este grupo de letrados añade que estos tribunales especiales
no deberían utilizarse para procesar a alguien en Estados
Unidos o a una persona por delitos o crímenes que no
tengan ninguna vinculación con los atentados del pasado
septiembre.
Asimismo, los abogados consultados indican que el uso de los
tribunales militares debería, como los civiles, dar mayores
garantías y protección a los acusados.
En su opinión, los juicios militares contra extranjeros
acusados de actividades vinculadas a los ataques terroristas
del 11 de septiembre pueden ser un instrumento de aplicación
de la justicia "si se llevan a cabo con procedimientos
razonables".
La orden ejecutiva que creó los tribunales el pasado
13 de noviembre faculta al presidente de EEUU y a las autoridades
fiscales del país para decidir si se crean esos cuerpos
de justicia militar para procesar a extranjeros acusados de
terrorismo.
Al contrario de los tribunales civiles, los juicios, que serían
mucho más breves, podrían realizarse en cualquier
lugar del mundo donde EEUU tenga una presencia militar y no
sólo en este país.
En medio de las operaciones militares contra Afganistán,
país acusado por la Casa Blanca de albergar a Bin Laden
y a su organización, el Gobierno comenzó a aplicar
una serie de medidas de defensa interna y creó la Oficina
para la Seguridad del Territorio Nacional.
Entre esas medidas se intensificaron las de seguridad en los
aeropuertos y el Gobierno interrogó a más de 5.000
personas que, según dijo, podrían tener información
que podría aclarar la investigación sobre los
sucesos del 11 de septiembre.
Además, los agentes de la Oficina Federal de Investigación
(FBI) recibieron autorización del Gobierno para intervenir
las comunicaciones de los abogados de personas sospechosas de
llevar a cabo actividades terroristas.
Además de los críticas a la intervención
de las comunicaciones, los planes para instalar tribunales militares
han sido criticados por grupos de defensa de los derechos civiles,
que han acusado al Gobierno de tener intenciones de limitar
las libertades constitucionales.
Unas tres mil personas murieron el pasado 11 de septiembre cuando
cuatro aviones de pasajeros fueron secuestrados por 19 terroristas
en una operación concertada que EEUU atribuyó
a la organización Al Qaeda del millonario de origen saudí
Osama Bin Laden.
Dos de los aviones fueron estrellados contra las Torres Gemelas
de Nueva York, un tercero contra el Pentágono, en Washington,
y el cuarto cayó en una zona rural del vecino estado
de Pensilvania.
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