Ratzinger atacó la "dictadura del relativismo" en la homilía previa al inicio del cónclave
La Verdad Digital  
   Webmail    Alertas   Envío de titulares   Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
Habemus Papam- Abril /2005
Ratzinger atacó la "dictadura del relativismo" en la homilía previa al inicio del cónclave
Fue un claro mensaje de cómo será su liderazgo al frente de la Iglesia
Ratzinger, durante la homilía. / Archivo
Joseph Ratzinger, elegido Benedicto XVI, ha tenido, como decano del Colegio Cardenalicio, una presencia relevante en los días previos al cónclave. Ayer mismo fue el responsable de la oficiar la misa previa al inicio del cónclave, y en ella pronunció una homilía en la que condenaba el "relativismo", un claro mensaje de cómo será su liderazgo al frente de la Iglesia.


Durante su homilía en la misa 'pro eligendo Pontífice', condenó la "dictadura del relativismo" que se vive en estos tiempos, que "no reconoce nada como definitivo y que deja sólo, como última cosa, al propio yo con sus deseos".


En la misa, celebrada en latín en la basílica de San Pedro, el oficiante dirigió duras palabras a lo que llamó "dictadura del relativismo" y criticó "todos los vientos de doctrina que hemos conocido en estos últimos decenios".


"Agitada por estas olas"


"Cuántas corrientes ideológicas, cuántos modos del pensamientos. La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido agitada por estas olas, que van de un extremo a otro, desde el marxismo, al liberalismo, pasando por el libertinaje, al colectivismo, al individualismo radical, desde el ateísmo al un vago misticismo religioso", dijo.


Añadió que "cada día nacen nuevas sectas y sucede lo que dice San Pablo sobre el engaño de los hombres, sobre la astucia para engañarles". "Tener una fe clara, según el credo de la Iglesia, a veces es etiquetado como fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse llevar de un lado a otro por cualquier forma de doctrina, aparece la única manera de comportarse en la actualidad", agregó.


El cardenal decano, de 78 años, uno de los dos únicos purpurados que ya participaron en el cónclave que eligió a Juan Pablo II, definió ese momento "como la hora de gran responsabilidad de la Iglesia católica" y pidió "que después del gran don de Juan Pablo II, se nos done un nuevo pastor que nos guié al conocimiento de Cristo, a su amor y a la verdadera alegría".


Vocento