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| Ratzinger, durante la homilía.
/ Archivo |
Joseph Ratzinger, elegido Benedicto XVI, ha tenido, como decano
del Colegio Cardenalicio, una presencia relevante en los días
previos al cónclave. Ayer mismo fue el responsable
de la oficiar la misa previa al inicio del cónclave,
y en ella pronunció una homilía en la que condenaba
el "relativismo", un claro mensaje de cómo
será su liderazgo al frente de la Iglesia.
Durante su homilía en la misa 'pro eligendo Pontífice',
condenó la "dictadura del relativismo" que
se vive en estos tiempos, que "no reconoce nada como
definitivo y que deja sólo, como última cosa,
al propio yo con sus deseos".
En la misa, celebrada en latín en la basílica
de San Pedro, el oficiante dirigió duras palabras a
lo que llamó "dictadura del relativismo"
y criticó "todos los vientos de doctrina que hemos
conocido en estos últimos decenios".
"Agitada por estas olas"
"Cuántas corrientes ideológicas, cuántos
modos del pensamientos. La pequeña barca del pensamiento
de muchos cristianos ha sido agitada por estas olas, que van
de un extremo a otro, desde el marxismo, al liberalismo, pasando
por el libertinaje, al colectivismo, al individualismo radical,
desde el ateísmo al un vago misticismo religioso",
dijo.
Añadió que "cada día nacen nuevas
sectas y sucede lo que dice San Pablo sobre el engaño
de los hombres, sobre la astucia para engañarles".
"Tener una fe clara, según el credo de la Iglesia,
a veces es etiquetado como fundamentalismo. Mientras que el
relativismo, es decir, dejarse llevar de un lado a otro por
cualquier forma de doctrina, aparece la única manera
de comportarse en la actualidad", agregó.
El cardenal decano, de 78 años, uno de los dos únicos
purpurados que ya participaron en el cónclave que eligió
a Juan Pablo II, definió ese momento "como la
hora de gran responsabilidad de la Iglesia católica"
y pidió "que después del gran don de Juan
Pablo II, se nos done un nuevo pastor que nos guié
al conocimiento de Cristo, a su amor y a la verdadera alegría".