Si hay algo que en Bullas pueda ser objeto museístico, desde luego lo es el vino, con todas sus implicaciones históricas, culturales y socioeconómicas. El vino, que ha impregnado desde siempre el cotidiano discurrir de la vida bullense y tan importante es en la cultura mediterránea. El proyecto del Museo del Vino de Bullas, gestado durante cinco años, tiene varias facetas. Por un lado, se trata de una importante contribución a la pervivencia del recuerdo de unas formas de vida en trance de desaparecer y al conocimiento de un mundo tan apasionante como el de la enología, y por otro constituye un nuevo y sugerente atractivo turístico para la villa.
Ubicado en una de las pocas bodegas tradicionales que han subsistido en perfecto estado de conservación, con sus bóvedas de ladrillo y sus tinajas semienterradas en el suelo, a lo largo de sus salas el visitante descubre la relación histórica que desde época romana esta tierra ha mantenido con la viticultura, así como el proceso técnico de elaboración del vino, en sus formas tradicionales y modernas, desde el momento de la vendimia hasta su almacenaje y envejecimiento en bodegas, para culminar con didácticas explicaciones sobre las variedades de uvas y vinos y sobre las técnicas de la cata.
El Museo se inauguró a principios de 2003 y forma parte del proyecto europeo de VINEST, junto con la realización de la Ruta del Vino también en esta bella localidad, uno de los objetivos de este programa es apoyar la producción de vino de calidad y la promoción del turismo enológico.
Este proyecto que lo ha lideró el Ayuntamiento de Bullas, constó con la participación de más de trescientos vecinos, que durante varios años estuvieron realizando un excelente trabajo de campo, elaborando un amplio inventario y una base de datos sobre restos arqueológicos, piezas, herramientas, materiales e información y documentación histórica relacionada con la actividad enológica del municipio. Así se han podido datar más de 221 bodegas tradicionales que se conservan y fueron construidas entre los siglos XVIII y XIX, saber como se hacían las labores del campo y los trabajos en dichas bodegas.
Este Museo, que es el punto de partida de la Ruta del Vino, se ubica, como ya se ha dicho, en una antigua bodega, sita en la Avenida de Murcia. Allí se aplican metodologías didácticas e interactivas convirtiéndose así este centro en un dinamizador de diversas actividades relacionadas con la cultura del vino; exposiciones, catas, cursos y seminarios, biblioteca enológica.
Un museo adaptado
El Museo del Vino de Bullas tiene material promocional destinado a personas con discapacidad visual, como consecuencia de los contactos que, durante los primeros años se establecieron entre representantes de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) de la Región de Murcia y el Ayuntamiento de Bullas, para trabajar en la adaptación del Museo del Vino a la visita de personas con discapacidad visual.
Esta organización no sólo ha adaptado los folletos divulgativos de este centro cultural al lenguaje Braille, tanto en español como en inglés, también dispone de la adaptación de sus instalaciones a la legislación sobre barreras arquitectónicas.
Con la disponibilidad de este material promocional, al igual que con la señalización de los distintos paneles interactivos a través de este lenguaje, se facilita el acceso para ciegos y deficientes visuales.
Con estas actuaciones, el Ayuntamiento de Bullas ha logrado que el Museo del Vino sea un referente no sólo por los contenidos que en él se exponen, si no también, por la posibilidad de todos los ciudadanos de disfrutarlo.
El Museo del vino de Bullas es una de las citas obligatorias para todos durante estos días de fiesta de la localidad ya que ofrece una inmejorable manera de conocer mejor esta tierra