Los cambios constitucionales
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Los cambios constitucionales
La Constitución trae consigo la posibilidad de ser variada parcial o totalmente, pero para ello se requiere la votación a favor de una amplia mayoría
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DEBATE. Las sesiones de debate de la Asamblea son públicas, como puede verse en la imagen. / ABEL F. ROS/ENFOQUE
La constitución está de actualidad, eso es un hecho indiscutible desde el momento en que el debate acerca de la posibilidad del cambio de algunos de sus preceptos llena las portadas de los periódicos y los informativos. Es precisamente el debate y la posibilidad de realizar cambios en la Constitución y, por tanto, en la organización del Estado, la base de la democracia. Unos cambios que, en cualquier caso, requieren de la aceptación de los mismos por la inmensa mayoría de los españoles.

TÍTULO 10: DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL
Artículo 166: La iniciativa de reforma constitucional se ejercerá en los términos previstos en los apartados 1 y 2 del artículo 87.

Artículo 167: 1. Los proyectos de reforma constitucional debe rán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que

presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

2. De no haberse logrado la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Artículo 168: 1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al TÍTULO preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.

2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referémdum para su ratificación.

Artículo 169: No podrá iniciarse la reforma constitucional en tiempo de guerra o de vigencia de alguno de los estados previstos en el artículo 116.



El texto constitucional contempla, en su último título, el Décimo, la posibilidad de ser variado. Eso sí, los proyectos de reforma de la Constitución deberán ser aprobados por mayoría en el Congreso y el Senado y ratificados, en referémdum, por los españoles. El consenso vuelve a ser la clave de la transformación, buscándose así el mantenimiento de la paz social y el alejamiento de cualquier posibilidad de enfrentamiento entre españoles.

Hoy en día los cambios de los estatutos de las autonomías, y la posible repercusión que estos podrían tener, n algunos casos, en la ordenación del Estado marcada por la Constitución, o la sucesión de la corona han abierto un debate sobre la necesidad de realizar transformaciones en el texto constitucional, aunque la crispación que ha supuesto la primera cuestión se contrapone al consenso que marca la segunda de ellas.

El hecho de que los Príncipes de Asturias hayan tenido una hija marca el principio de la que será el primer gran cambio en la Constitución. El Título de la Carta Magna referido a la monarquía no contempla, de forma clara, que pueda reinar tanto un hombre como una mujer. Sin embargo, esta inexactitud no ha traído consigo enfrentamiento político alguno: todos los representantes sociales coinciden en que será Leonor, la primera hija del Príncipe Felipe, la futura reina de España.

El debate abierto en el debate en las Cortes para la aprobación el nuevo estatuto de autonomía de Cataluña ha roto la calma constitucional en la que se encontraba España y ha generado dos posiciones enfrentadas: la de los que creen necesario que se cambien algunas cuestiones de la Carta Magna con respecto a la organización de las comunidades autónomas y la de los que creen que estos cambios no se justifican y podrían dañar los pilares básicos de la definición de España como Estado. En cualquier caso, el debate político está abierto, manteniéndose así el principio de democracia que marca la Constitución de 1978.



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