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La música de Cuadrillas y Auroros cobran protagonismo en Navidad
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LOS AUROROS ANIMAN LA NAVIDAD CON SUS CANTOS Y VILLANCICOS/ LA VERDAD

Los cantos de «aguilando» en los que se repentiza y se utiliza el sutil ingenio huertano, son parte del acervo musical de la región murciana

M. DE LA VIEJA MURCIA

Los villancicos tradicionales de la Navidad murciana, se llaman «coplas de aguilando», es decir son cantos con los que se solicitaba el popular «aguinaldo» de casa en casa por los carriles de la huerta, e incluso en los núcleos urbanos.

En el folklore regional murciano, hay tres tipos de agrupaciones musicales importantes, los auroros, las cuadrillas de ánimas y las rondallas, dotadas cada una de ellas de peculiaridades y ritmos propios.

Las llamadas Cuadrillas de Ánimas, son agrupaciones que nacieron en el entorno de las parroquias, con un fin benéfico. Durante el año recaudaban dinero con sus actuaciones, para las Ánimas Benditas, es decir el culto y reparación de las iglesias y ermitas y también para los pobres de la parroquia.

Esa finalidad benéfica se extremaba en Navidad, donde con sus coplas de aguilando o trovos, pedían de puerta en puerta aportaciones en metálico o en especie para los más necesitados.

Los trovos de aguilando, son versos repentizados de temática navideña, donde siempre se incluyen unas estrofas como estribillo, o muletilla, y una invocación del santo patrono de la localidad o de la agrupación que los canta.

En una copla de aguilando popular el solista o un grupo de voces cantarían; «La Virgen lava pañales, y los tiende en el romero, y los pajaricos cantan, y el agua se va riendo.». A continuación todos en coro añadirían el estribillo: «y el agua se va riendo, digamos con alegría, La Virgen de la Fuensanta, vaya en nuestra compañía».

En la actualidad las Cuadrillas han perdido, al menos en parte, esa finalidad benéfica, pero se mantienen como un exponente de las tradiciones musicales de la Región, pues proliferaron tanto en las tierras altas como en la zona costera.

Las campanas de auroros, son las que más transformación experimentan al llegar la Navidad.

Los auroros, cuya mayor raigambre la tuvieron en la huerta de Murcia, nacieron también como entidad de fines benéficos, pero de raíces profundamente religiosas. Su nombre se debe a que salían al amanecer, cuando la aurora apuntaba entre limoneros y azarbes, para cantar sus salves, de acuerdo a unos ciclos concretos, acordes a las celebraciones del culto. Como el ciclo de Pasión, que se inicia en la víspera de San José o el de Difuntos propio del mes de Noviembre y que finaliza la víspera de la Purísima, en que se transforman para cantar la Natividad.

En todos sus ciclos musicales, salvo en el de Navidad los auroros utilizan como único instrumento una campana. De ahí que al nombre de auroros, se le añada el de campana. Pero al llegar el siete de diciembre, los Aurosos, dejan su tradicional campana y cogen los instrumentos músicales propios de la Cuadrilla, para entonar las coplas de aguilando.

Tradicionalmente no se admitían mujeres en las campanas auroras, salvo en la Navidad, que podían incorporarse como voces blancas.

Cantan aguilandos en los que se improvisan trovos alusivos al lugar o familia en la que están cantando, o villancicos y jotas navideñas como la que dice «La Virgen es panadera en el portal de Belén...»