España, el despegue que nunca llega
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España, el despegue que nunca llega
La selección aún desbroza el camino hacia Alemania’2006, la enésima oportunidad para demostrar su verdadero potencial
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NUEVA PRUEBA. La selección en la que Del Horno (arriba) y Xabi Alonso (derecha) se han hecho con un puesto, afronta el próximo 7 de septiembre un duelo crucial ante Serbia para estar en 2006 en el Mundial de Alemania. / EFE
La Liga 2005-2000 desemboca en el Mundial de Alemania. A partir de ahí, los clubes cederán todo su protagonismo a los distintos combinados nacionales. El de España no sabe aún si estará en la cita germana. La tropa de Aragonés todavía desbroza el camino hacia el Mundial, y nadie se atreve a dar por sentado que estará allí. Y eso que España no ha fallado a ninguno desde el que se celebrara precisamente en Alemania hace 31 años. Aún queda mucha tela que cortar en su grupo de clasificación. La criba final para el combinado hispano se compone de tres citas: ante Serbia Montenegro en casa, y Bélgica y San Marino a domicilio. Presuponiendo un triunfo ante los latinos -que cuentan sus siete partidos por derrotas-, el futuro de España se cocinará ante serbios y belgas. Fundamentalmente en el partido que le medirá con los primeros el próximo 7 de septiembre.

LA SITUACIÓN
Grupo 7: 1ª España (13 puntos), 2ª Serbia Montenegro (12), 3ª Lituania (9), 4ª Bélgica (8), 5ª Bosnia (7) y 6ª San Marino (0). España y San Marino han jugado 7 partidos; los demás, 6

Le queda a España: Serbia y Bélgica en casa, y San Marino fuera

Le queda a Serbia: Lituania en casa, España fuera, Lituania fuera y Bosnia en casa

Se clasifican: el primero accede directamente; el segundo va a la repesca



Con la clasificación en el bolsillo, entonces sí que podrá España emplearse en la tarea de construir castillos en el aire, que es en lo que al final acaban convirtiéndose los propósitos de la selección desde casi siempre. Ajustar el notable desequilibrio que existe entre el prestigio de los clubes y el de la selección es una misión que en general no han sabido llevar a buen puerto los distintos seleccionadores que han pasado por el banquillo español en los últimos años.

Luis Aragonés, que ya consume el tramo final de su carrera deportiva, quiere protagonizar el despegue de España. Desde que llegó al cargo, se ha fijado -más que como objetivo, como obsesión- el reto de dotar a la selección del espíritu competitivo y el compromiso vital que se requiere para, cuando menos, ser alguien en el panorama internacional. Por el momento, no ha conseguido transmitir sensaciones desconocidas al sufrido aficionado español.

La España que dirige es tal vez la más joven de la historia reciente, una cualidad que también es defecto: pese a que muchos de sus componentes esgrimen una acreditada experiencia con sus clubes, la selección ha demostrado ser un grupo aún tierno y, sobre todo, poco eficaz. Pese a tener una completa y solvente remesa de delanteros -Raúl, Luque, Torres, Villa...-, el gol está reñido con una selección que sólo a ráfagas es capaz de ofrecer un fútbol de calidad y que a duras penas saca adelante los resultados.

Estrecho calendario

De todos modos, la principal preocupación para Aragonés y casi todos los seleccionadores reside en una incógnita: el estado físico en el que los jugadores llegarán al verano, aunque si se echa un vistazo al inmisericorde calendario competitivo español, puede ser imaginable.

Aragonés ya ha advertido de que no es su intención la de aferrarse al puesto. Por eso, promete que lo abandonará si no es capaz de llevar a la selección hasta Alemania, lo que supondría un gigante paso atrás para una España que busca con ansiedad su despegue definitivo.



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