ARTÍCULOS DEL ESPECIAL

Una historia de más de 190 años de premios, ilusión y suerte
Foto
LA ADMINISTRACIÓN MÁS ANTIGUA DE LA CIUDAD DE MURCIA, LA NÚMERO 1, CONSERVA DÉCIMOS DE LOTERÍA DEL AÑO 1959. /ABEL F. ROS/ENFOQUE

Desde que las Cortes de Cádiz, en 1812, aprobaran la celebración de un sorteo el extraordinario de Navidad sigue siendo el protagonista

CRISTINA MIRALLES MURCIA

La Lotería de Navidad es parte de la historia de España y de la Navidad. El primero de los sorteos tuvo lugar en 1812, meses después de que se propusiera a las Cortes de Cádiz para ser «un medio de aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de las contribuyentes», indicaba el escrito de Instrucción de la Lotería Nacional de España que ha de establecerse en Cádiz.

La participación fue masiva, los premios altos para la época y la expectación supuso el inicio de la popularidad de uno de los sorteos más seguidos por los españoles desde entonces, que dejó atrás la Lotería Primitiva y que, conforme los franceses iban saliendo del territorio español, se extendía rápidamente. Más allá de la propia Lotería, el ambiente que existía en la ciudad fue el que logró que se instituyera este premio, que hasta hoy permanece acompañado de un carácter festivo del que no goza ningún otro sorteo. Es más, entre 1815 y 1817, la buena marcha de este sorteo supuso la apertura de 497 administraciones en toda España. Como dato curioso, destacar que en aquellos años, todas las oficinas dispensadoras estaban regentadas por hombres menos dos, una en Barcelona y otra en Murcia.

La primera Lotería de Navidad tuvo lugar el 18 de diciembre de 1812, el premio fue de 40.000 pesetas y cada uno de los décimos costaba 10 pesetas; el primer número de la suerte de Navidad fue el 0364. La fórmula fue la que actualmente se sigue, pero con otros materiales: la primera rifa se realizó con números escritos en trozos de papel, que se extraían de forma aleatoria. Este sistema y esta denominación fue copiada de la que existía en Méjico, que fue instaurada por un Ministro de Carlos III en aquel país.

Y desde entonces hasta la actualidad se han sucedido los premios, siendo algunos años clave en el devenir del sorteo más clásico de España, que poco a poco fue adquiriendo las formas que hoy en día conocemos. El primer gran cambio se produjo al año siguiente de la primera Lotería de Navidad: en 1913 se cambió el papel por las bolas de madera que aún hoy siguen vigentes. Más tarde, en 1850, los bombos de los que se extraían los números y los premios pasaron a ser metálicos. Sin embargo, en estos años de creación de la Lotería de Navidad todavía no se instituyó el nombre de Sorteo de la Navidad; no fue hasta 1850 cuando en el prospecto de los premios se incluyó este nombre, que cinco años más tarde pasó a formar parte del dibujo de los décimos de Lotería. Y así, continuó celebrándose hasta que llegó la Guerra Civil Española: entre 936 y 1939 los sorteos se dividían por bandos, celebrándose dos en 1938 uno en Burgos y otro en Barcelona.

La regularización del sorteo, que ya era uno de los más importantes que se producían a lo largo de todo el año, llegó de la mano de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Desde 1940 n la encargada de imprimir los décimos de Lotería, a los que aplica su sello para evitar posible falsificaciones. Más adelante, en 1985 se constituirá el Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado, que será desde esta fecha el encargado de organizar y coordinar estos sorteos.

En 1941, con 128 años de historia a sus espaldas, se incluyen en los sorteos navideños los reintegros, ya que hasta entonces tan sólo existían los premios directos. Todo esto se produce por el gran aumento de ventas de la Lotería en general, que crea además una serie de sorteos ordinarios y extraordinarios que completan la agenda anual de premios.

ANÉCDOTAS

A primera curiosidad relacionada con la Lotería de Navidad de la que hay constancia llegó en 1949. Fue en este año cuando, dos días ates del sorteo, en Málaga, un hombre se acerca hasta la oficina de Correos pidiendo el número 55.666, alegando que había soñado que iba a ser el número premiado en la Lotería de Navidad. Y efectivamente, el Gordo de la Navidad recayó aquel año en el número 55.666. La expectación que esta cifra creó en toda España no dejaba lugar a dudas acerca de la popularidad del premio navideño.

Pero el estrellato para esta rifa llegó en 1957, fecha en la que retransmite por primera vez por televisión el sorteo de la Lotería Nacional de Navidad. La expectación masiva trajo consigo la generación de una serie de simbolismos que identificaran al sorteo: en 1960 se instauran los dibujos monotemáticos en cada uno de los décimos, que se convierten en parte de la decoración navideña, utilizándose el papel de las participaciones como vehículo cultural, al que casi todas las familias de España se acercaban en Navidad.

Es más, la temática es parte de la actualidad española: como ocurriera en 1983, que fue el primero de cinco años en los que la Lotería celebraba el V Centenario del descubrimiento de América, cada uno de los décimos conmemoraba esta hazaña. Este hecho culminó cuando en 1992, en la Exposición Universal de Sevilla, se celebro el primer sorteo mundial. Hasta el Recinto Ferial de la Cartuja acudieron representantes de las Loterías del Estado de todo el mundo y estuvieron presentes en la extracción de los premios.

En la actualidad, la Lotería Nacional celebra 192 años de vida, con una salud de hierro y con una de las más documentadas y participas historias de cuantas tradiciones hay en España. En los tres últimos años, la Región de Murcia ha pasado a formar parte de los anales de la Lotería, ya que ha recibido parte de los premios gordos de los años 2001, que cayeron en Murcia y Lorca, y 2002 en Alcantarilla.