El chato murciano, competencia del ibérico
La Verdad Digital  
   Webmail    Alertas   Envío de titulares   Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
ESPECIALES
El chato murciano, competencia del ibérico
Sepor ha sido la plataforma de lanzamiento de los elaborados de la raza autóctona murciana
Foto
EL FUTURO DE LA ESPECIE. Una hembra de 'chato murciano' con su camada durante la Semana Nacional de Ganado Porcino. / T. M. M.
El chato murciano podría convertirse en poco tiempo en el mayor competidor del ibérico. Lo han dicho los expertos que estos días han visitado la Semana Nacional de Ganado Porcino y han podido degustar las excelencias de ésta carne de la raza autóctona murciana. Sepor ha sido la plataforma de lanzamiento de los productos elaborados que en poco tiempo podrían estar en todos los mercados no sólo de nuestro país.

Es curioso, pero los primeros restos del cerdo, ligados al hombre y encontrados en Murcia, fueron los hallados en las excavaciones arqueológicas realizadas en las diputaciones de Almendricos y Coy, en estratos pertenecientes a la Cultura Argárica, en el Eneolítico, concretamente en el Bronce II (2000­1000 a. C.).

Sin embargo, para la aparición de la raza de chato murciano, tal y como se la conoce hoy, tuvo que pasar mucho tiempo. La cabaña llegaría a ser de importancia. Se sabe que en la huerta de Murcia llegó a haber hasta 50.000 cabezas en 1865 de chato murciano, también llamado por algunos autores como gabano. En 1929 el censo llegaría hasta las 124.000 cabezas.

Se trata de un animal que procedía del tronco ibérico. Esto es, un animal poco armónico, basto y destartalado. De peso y alzada medios, con amplias orejas caidas y dirigidas hacia adelante. La formación de la raza murciana o del cerdo chato murciano, fue la consecuencia lógica del desarrollo de las industrias cárnicas en el sudeste de España, que originó la difusión de un tipo de cerdo mejorado por el cruzamiento del cerdo murciano primitivo con razas extranjeras importadas, especialmente las yoskshire, berkshire, tamworth, craonés y alderney.

El resultado poseía una buena proporción de carne y tocino, con buen rendimiento y proporción de magro, siendo además unos magníficos transformadores de una gran variedad de alimentos que se les suministraba, como eran los subproductos agrícolas y los residuos producidos en la normal rotación de las cosechas, así como desperdicios domésticos de las explotaciones familiares de las huertas y zonas de regadío.

Sin embargo, hace unos años la raza autóctona murciana estuvo en serio peligro de desaparecer, convirtiéndose casi en un animal en extinción. En el año 1999 se inicia un proyecto para evitar la desaparición llevado a cabo en el Centro de Capacitación y Experiencias Agrarias de Lorca conjuntamente con la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura y Agua. Su recuperación se hace a través de dos vías, reproducción asistida y cruzamientos. En sólo dos años se obtienen los primeros resultados. En mayo de ese mismo año un grupo de ganaderos recibían los primeros lotes del recuperado chato murciano.

Se trataba de 36 ejemplares que se entregaron a cinco profesionales de la ganadería para que continuasen la experiencia en sus explotaciones, de cara al lanzamiento de un segundo producto del sector porcino diferenciado.

El proyecto de investigación y experimentación para evitar la desaparición supuso un trabajo complicado, ya que el número de ejemplares que quedaban en la Región era escaso, repartidos entre Beniaján, El Palmar y Lorca. El principal problema era la consanguineidad.

La puesta en marcha de técnicas de congelación de genes ha permitido que en estos momentos exista un banco de miles de dosis de genes de chato murciano congelado, por lo que las reservas posibilitan continuar la experiencia y atender las peticiones de los ganaderos.

Ahora, se trabaja en una fase más del proyecto, el de dar a conocer las excelencias de sus elaborados. Jamones, sobrasadas, chorizos... se han convertido en un producto habitual en la mesa de muchos murcianos y, en poco tiempo, de ciudadanos de todo el mundo.



Vocento