La cultura y la sociedad han mantenido desde
siempre una reciprocidad que ha permitido la evolución
de ambas. De esta premisa parte el arquitecto para confeccionar
una obra que va más allá del mero objeto arquitectónico.
- ¿Qué aspectos destacaría del teatro?
- Creo imprescindible una matización previa. Tanto
la propiedad como nosotros pretendimos desde el principio
un edificio que fuera capaz de dar respuesta a diversas
programas culturales. Se ha tratado de huir de la concepción
clásica de inmuebles con uso unívoco para
configurar un edificio hábil para programación
teatral, musical, expositiva, conscientes por un lado de
los límites profundamente imprecisos entre las diversas
manifestaciones culturales contemporáneas y las expresiones
formales actuales de cada una de ellas, cada vez más
abiertas. La concepción del edificio como tal y la
solución de sus diversos espacios ha querido responder
a este panorama complejo; nadie tiene inconveniente en llamarle
Teatro pero somos conscientes que es algo más que
un teatro. Su configuración admite grandes espectáculos
teatrales, teatro experimental y teatro de pequeño
formato, conciertos de música sinfónica, coral,
instrumental o de cámara; pequeña ópera
y zarzuela; café concierto, o música informal;
exposiciones o cualquier otra manifestación cultural.
Esta cuestión implica en la práctica toda
una problemática pues muchos de los usos que se le
van a exigir pueden implicar respuestas aparentemente contradictorias
o difíciles de aunar. Como ejemplo citaré
tan solo que la acústica de las salas ha tenido que
estudiarse para música y voz, siendo diferentes los
parámetros de reflexión y calidad del sonido,
tiempos de reverberación, etc., diferentes para un
caso y otro.
- ¿Qué filosofía ha guiado su elaboración?
- Del mismo modo que nuestra metodología proyectual
ha intentado ser consciente de este contexto en el que la
programación cultural es más diversa y transversal,
hemos querido ser igualmente sensibles a una visión
abierta de la propuesta y difusión cultural. Entendemos
que la cultura no es la producción que una elite
propone a un sector de la sociedad especialmente predispuesta
sino la expresión de un pueblo, la toma de conciencia
de su identidad y la reflexión critica sobre la tradición
y el momento presente. En ese sentido hemos desplegado todos
los recursos que proporciona la arquitectura para ofrecer
espacios abiertos al exterior, que manifiesten la actividad
que se genera en el interior, que fueran capaces de evocar
relaciones con el entorno inmediato, que prolongaran su
ámbito sobre la plaza, recursos estos que sugieren
una concepción cultural arraigada, contextualizada,
transparente, que tiene que ver con la realidad de las personas
y sus intereses, ajena al hermetismo de una disciplina abstracta.
Con esta preocupación se ha diseñado el carácter
abierto y acogedor del gran espacio exterior de acceso,
que pretendería abrirse y acoger el mundo en ese
gesto, la solución acristalada de los espacios de
recepción más típicamente retóricos,
la posibilidad del tener referencia del exterior desde una
de las salas de espectáculo y viceversa, la manifestación
al exterior del volumen de la sala de espectáculos,...
- ¿Podríamos definirlo dentro de algún
estilo arquitectónico o esta obra es hija de un tiempo
donde la mundialización da lugar a un mestizaje arquitectónico?
- Todos somos hijos de nuestro tiempo, con los aspectos
buenos y menos buenos. Pero también lo somos de la
tradición. Creo que cualquier arquitecto trata modestamente
en su trabajo de responder a esta dialéctica. De
cualquier modo, soy bastante cauto con estos eslóganes
que habitualmente se despachan en todos los ámbitos
y que en ocasiones sirven de coartada para evitar una reflexión
más personal y critica y en otros casos son la síntesis
de una postura con la que creo no estoy excesivamente de
acuerdo. El mestizaje cultural atribuido a nuestra época
es, a menudo, un axioma políticamente correcto que
homologa el valor de todo, un pretexto para no medirse críticamente
con la realidad y la propia tradición.
- ¿En qué situación se encuentra,
según usted, la arquitectura murciana con respecto
al ámbito nacional e internacional?
- Creo que no es una novedad admitir que en nuestro ámbito
se desarrolla arquitectura de indudable calidad, tanto por
la protagonizada por generación anterior a la mía,
como la que lleva a cabo gente más joven.
- ¿Qué elementos destacaría usted
de la arquitectura murciana? ¿Cuáles son los
principales problemas a los que se enfrenta la arquitectura
en la Región de Murcia?
- Observo una gran sintonía de la producción
local con lo que desarrolla en otros puntos de España
o Europa. Es un momento de mucho interés. Detecto
por un lado una gran inflación de "discurso"
asociado a la producción profesional. Es como si
se hubiera vuelto a otras épocas (hablo de los años
20 y 30), igualmente interesantes, en los que desde nuestra
disciplina se hacía el esfuerzo de ser programática,
de proponer manifiestos de valor meta-arquitectónico.
No obstante, la diferencia fundamental con esta época
a la que me refiero es que el "discurso" contemporáneo
es mucho más homogéneo, menos crítico
y más abstracto. El reflejo de ello es que tiene
-es mi modesta opinión- menos capacidad de establecer
diálogo, es un ejercicio cada vez más autista.
Por otro lado, se hace excesivo énfasis en cuestiones
epidérmicas de la arquitectura, en aspectos ligados
a la apariencia formal de lo construido, con resultados
-por cierto- en los que habitualmente se opta por la abstracción
como renuncia a la definición sobre cuestiones ligadas
a lo real.
Y mientras vivimos este momento de gran intensidad en el
trabajo profesional sobre cuestiones ligadas a la forma,
a lo accidental, con un gran nivel de investigación
y experimentación, con resultados muy interesantes,
aprecio una menor atención a cuestiones ligadas a
lo sustancial, a aspectos de fondo, al uso, al programa
funcional, investigación que por lo menos a mí,
me resulta todavía más sugestiva.
- En un lugar como Murcia donde los recursos hídricos
son limitados y el sol es un elemento casi perpetuo ¿Existen
iniciativas en la Región de Murcia de la llamada
arquitectura sostenible? ¿Qué opinión
le merece este tipo de arquitectura?
- No hay que ser dogmático en el uso de ciertos
apelativos. Adjetivos como sostenible, inteligente o bioclimático
los usamos a menudo como aval para cualquier tipo de operación.
Veo más adecuada una postura realista en la profesión:
los primeros datos que hay que respetar es el clima y el
uso, pero inmediatamente después hemos de pensar
en el costo, la eficiencia energética, el mantenimiento.
Es curioso apreciar que la arquitectura más reputada,
tanto en nuestra región como en el ámbito
nacional moviliza enorme presupuesto. Parece como si solo
fuéramos capaces de hacer buena arquitectura con
enormes presupuestos: con materiales, tecnologías
y sistemas constructivos de extraordinario costo. Echo en
falta una conciencia más crítica sobre el
presupuesto. Quizá se desconfíe de la capacidad
que tiene nuestra profesión para emocionar desde
la sencillez y recurriéramos al valor seguro de ciertos
artificios. Creo que hemos de superar ciertos complejos
de nuevos ricos.