Como conclusión de las pruebas precedentes,
el vino sufre su ultimo examen en la boca.
Guardaremos en ella un sorbito antes de tragarlo; el
tiempo necesario para realizar el análisis detallado
de las nuevas sensaciones recibidas.
En la boca el vino se calienta y difunde nuevos elementos
aromáticos que completan los sabores amargos,
ácidos, azucarados y salados detectados por las
papilas de la lengua. Dichos sabores van a comunicar
el cuerpo del vino, el origen y la estructura.
Su equilibrio, su armonía van a poder revelarse.
Para los tintos, el equilibrio tiene en cuenta la acidez,
la suavidad y los taninos; los blancos se caracterizan
mediante un buen equilibrio entre acidez y suavidad.
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Distribución
en la lengua de la mayor sensibilidad a los distintos
sabores.
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También se valorara la entrada y el paso de
boca; así como la persistencia gustativa o longitud
del vino. Ello nos servirá como medio de jerarquizar
los vinos, del más pequeño al más
grande.
La persistencia gustativa varia entre 5 segundos para
vinos normales hasta más de 20 segundos para
vinos excepcionales.
Vocabulario: (- a +)
Dulzor / Suavidad:
dulzón, pastoso - untuoso, pesado - delicado,
suave - flojo, blando.
Acidez:
verde, ácido, duro, mordaz - nervioso, vivo,
fresco, pleno - hueco, endeble, blando.
Taninos (aspereza):
duro, áspero, tánico - vigoroso, corpulento,
fluido - informe, vacío.
Equilibrio o Armonía:
delgado, ligero, suelto, suave, elegante, aterciopelado,
sedoso, delicado, armonioso, maduro, con cuerpo, bien
constituido, robusto, carnoso...
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