ANTONIO CERDÁ,
CONSEJERO DE AGRICULTURA DE LA REGIÓN DE
MURCIA
| «Los restaurantes no deberían
cobrar tanto por el vino. Es un error» |
Hace tan solo unos días estuvo
cogiendo uva, pero en esta época Moscatel,
la misma con la que se celebra el fin de año.
El momento volvió a recordarle los veranos
de su infancia, cuando de manos de su abuelo recorría
viñas y viñas exprimiendo hasta
la última cepa en busca del racimo que
llenara el cunacho. Hoy es consejero de Agricultura
de la Región de Murcia y recuerda con anhelo
sus tiempos mozos.
Sonríe cuando el fotógrafo le acerca
las tijeras de poda y ríe abiertamente
cuando se da cuenta de que el óxido las
ha inutilizado casi por completo. El escenario
es curioso. Antonio Cerdá, con ropa de
sport y encorvado como si estuviera vendimiando.
El único pero es que el
sobrio despacho de consejero no se asemeja nada
a la viña. La buena disposición
del entrevistado y la originalidad de la escena
hace agradable el momento. El fotógrafo
le pide que se agache en cuclillas y ahí,
echando mano del refranero, Cerdá le señala
amablemente que "el buen vendimiador nunca
se arrodilla, le tienen que tocar las hojas en
la barbilla". No hay nada más que
decir. Posa gustosamente y vuelve a demostrar
que el amor por el vino no es fruto de su condición
de consejero. Antonio es hombre de campo y hablando
de él y conversando con sus gentes es donde
consigue evadirse del encorsetamiento político.
- ¿Cómo se ha comportado el sector
vitivinícola durante este último
año?
- La verdad es que el sector del vino cambia día
a día, incorpora nuevas novedades y variables
que ayuden a diferenciar y mejorar para poder
implantar la personalidad y características
de nuestros vinos en los diferentes mercados.
Creo que tenemos muy reciente el hecho de que
el vino de una bodega de Jumilla, Nido, haya sido
considerado por el gurú del vino, Robert
Parker, con una puntuación de 96 puntos
sobre 100. Esto es colocarlo entre los mejores
vinos del mundo. Este es un dato que demuestra
que los bodegueros están al día
y están mejorando logrando introducir nuestros
caldos en los mejores mercados del mundo.
- Para que estos vinos sean más conocidos,
¿que importancia tiene que los ciudadanos
puedan acudir a la Región y visitar las
zonas productoras por medio de una serie de rutas
establecidas?
- Creo que es importante para aquellos viajeros
que nos visitan de fuera. Conocer las rutas es
conocer in situ cómo se elaboran, se mantienen
y se cuidan nuestros vinos. Esto también
lleva a que el visitante haga un poco de mercadillo
y, además de visitar las rutas, pueda adquirir
los productos. Comprobará cuáles
son las singularidades no sólo de vino,
sino también de las bodegas y de los parajes
en las que se encuentran.
- ¿Apoyan los ayuntamientos a que estas
rutas sean conocidas?
- Los tres ayuntamientos de las Denominaciones
de Origen están totalmente implicados en
la difusión y promoción de sus vinos
y en el mimo que le dan a los bodegueros.
- ¿Qué queda todavía por
hacer para que se sigan fomentando las rutas?
- Acabamos de presentar los encuentros de calidad
de la Región y los ciudadanos acudieron
en masa. Hace unos años cuando comenzamos
esto no era así y las visitas eran mucho
más reducidas. Entonces animábamos
a los restaurantes a que tuvieran vino de la Región
en sus cartas, esto hoy ya es una realidad. Ahora
hay que dar el siguiente paso y hay que animarlos
para que lo primero que ofrezcan sean los vinos
de la Región y lo hagan con convicción
porque seguro que no van a defraudar porque tienen
una calidad garantizada. Creo que esta es la asignatura
pendiente que nos queda en la Comunidad Autónoma.
En este sentido hay que seguir avanzando, pero
siempre dando pasos no rápidos, pero sí
seguros. Hay que seguir embotellando vino de calidad,
hay que seguir estando en los certámenes
más importantes y cada Denominación
de Origen debe ser muy exigente a la hora de que
los caldos cumplan los requisitos. El control
debe ser extremo porque conseguir un nuevo mercado
es muy difícil, pero perderlo es demasiado
sencillo.
- Muchos profesionales de sectores complementarios
al vino consideran que los bodegueros lloran mucho.
¿Tienen motivos para hacerlo o ya es una
sinergia de la que no pueden escapar?
- Yo diría que son los restaurantes los
que cobran demasiado por el vino, eso es un error
y lo digo con toda la intención del mundo.
Yo puedo entender que un restaurante cobre lo
que tenga que cobrar por un plato que necesita
elaboración, pero por un vino en el que
no tienen apenas participación no deberían
cobrar tanto. Considero que si se bajaran un poco
los precios de los vinos en los restaurantes probablemente
se consumiría más vino y se ganaría
más dinero. Ésta es una consideración
que deberían hacer los restauradores, porque
en el vino arriesgan poco.
- ¿Se puede competir de tú a tú,
tanto en calidad como en precio, con el resto
de las Denominaciones de Origen del país?
- Estoy totalmente convencido. El vino de la Región
cada día está más premiado
y más apoyado por todos los entendidos.
El vino no es un producto industrial y no todos
los años salen vinos idénticos,
y por eso el cliente puede elegir según
sus gustos.
- ¿Se están adaptando bien los bodegueros
a los cambios que está experimentado el
sector?
- Creo que se han adaptado perfectamente. Todas
las bodegas de la Región que tienen cierta
credibilidad se han surtido de los mejores profesionales
y han hecho un esfuerzo encomiable para que así
sea. La administración también está
ayudando a eso y está intentando que el
sector avance.
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