Todas las cápsulas deben
cumplir una triple función. La primera
es garantizar que el contenido de la botella es
el mismo que ha salido de la bodega; la segunda
es proteger al corcho de los agentes externos;
y la tercera es una simple función decorativa.
Lo mismo que no todos los vinos
son iguales, las cápsulas pueden ser muy
distintas. Las hay de plástico, que cumple
mínimamente las exigencias de precintaje,
protección y estética y también
de aluminio o de estaño. La utilización
de un tipo de cápsula o de otro depende
del cliente, aunque es muy difícil ver
una botella de un gran vino con una cápsula
de plástico.
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