FRANCISCO FUENTES,
PROPIETARIO DEL PALACETE DE LA SEDA
| Matrimonio de
conveniencia |
| El vino y la gastronomía van
intrínsecamente unidos. Manifiestan
su unión y se complementan con toda
la soltura que las manos del hombre quieran
imprimirles |
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Francisco
Fuentes / ABEL F. ROS / ENFOQUE
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Vamos a tomar un vino! Con sólo
esta frase comienza una acción socializadora
que estudiada en profundidad puede aportar matices
de personalidad diferentes en cada ciudadano.
Y es que tomar un vino no es sólo plantarse
de pie en la barra de un bar y acompasar los tragos
alrededor de una fluida conversación. Es
algo más. Lleva implícitos movimientos
aprendidos que sólo el observador paciente
puede escudriñar y desentrañar.
Beber un caldo y acompañarlo
de una buena comida es más que un placer.
Disfrutar de los frutos que aporta la naturaleza,
bien sean líquidos o sólidos, y
hacerlo alrededor de un mantel es un ritual trascendente.
Y si algunos piensan que lo realmente instaurado
y probado es aquello que llega de manos de los
acontecimientos históricos, no podrán
negar que el origen de la costumbre del hombre
de reunirse en torno al vino viene de la mano
del mito griego de Dionisios y de su equivalente
Baco, en el Imperio Romano. Es la historia la
que ha demostrado que el vino, unido al buen comer,
representa un matrimonio perfecto si sabe unirse
con cariño.
De la mano de Francisco Fuentes, propietario del
Palacete de la Seda, la tarea de indagar en el
perfecto maridaje entre un vino y un plato es
más sencillo. «Beber un vino no es
tan sólo el acto de ingerirlo, o al menos
no debe ser así. Es algo más complejo».
El maridaje (o gastromaridaje como apunta Fuentes),
toda una ciencia que en manos de el propietario
del Palacete de la Seda se convierte en un libro
de aprendizaje, es algo más que acompañar
un caldo con un plato. «El gastromaridaje
es el arte de conseguir una armonía entre
alimentos y vinos, sólidos y líquidos,
en una graduación continua de sabores y
aromas, procurando una voluptuosidad aromática
y gustativa. Con estas alianzas y esas afinidades
que nos emiten de sí mismos, conseguimos
un placer refinado de satisfacción total.
A veces se combina de forma tan armoniosa el ambiente,
los comensales, las bebidas y la comida, que se
siente la experiencia como una conjunción
apoteósica».
La seriedad de las palabras de Fuentes se torna
disfrute y relajación cuando se trasladan
a la practicidad. La teoría logra desmelenar
los sentidos cuando las sensaciones se convierten
en las auténticas protagonistas de este
viaje por la gastronomía y el vino. Una
mirada escudriñando el color de los ingredientes,
un olor sutil desprendido de un plato imaginativo,
el tacto aterciopelado que llega a la boca, el
sonido de la conjunción de todos los elementos.
Es difícil explicar con palabras cómo
se elevan los cinco sentidos cuando lo que está
delante es un manjar y a su lado, esperando paciente
el caldo elegido para potenciar los sabores de
todos los elementos. Eso sólo se puede
vivir.
«Son muchas las sensaciones
que se obtienen de este líquido tan apreciado.
Incluso antes de llevárnoslo a la boca
ya nos está contando su historia. A través
del color podemos saber si es blanco o tinto,
si es joven o si ha besado la madera, incluso
nos puede desvelar la técnica de vinificación
por la que proceda o incluso la variedad. El sentido
del olfato todavía puede aportar mucha
información. Y todo esto sin entrar en
contacto con la boca, que es donde proporcionará
los mejores sentidos».
Explicar que existen tres elementos base a la
hora de un maridaje, asegurar que son el producto,
el aderezo y la elaboración, e intentar
que teniéndolos en cuenta se elija el mejor
vino es tarea arduo complicada. Es simplificar
un proceso con el que se puede llegar a sentir
un placer indescriptible. Sólo quedan dos
soluciones, comenzar a estudiar y a vivir pendiente
de un mundo que cada día avanza a pasos
agigantados o ponerse en manos de profesionales,
que como Francisco Fuentes, aconsejen y guíen.
Y lo que es más importante hagan sentir.
«De esta forma es como la gastronomía
proporcionará mayores sensaciones».
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