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ESPECIAL VINOS DE LA REGIÓN DE MURCIA
PUBLICADO EN LA VERDAD EL 19/12/2005
FRANCISCO FUENTES, PROPIETARIO DEL PALACETE DE LA SEDA
Matrimonio de conveniencia
El vino y la gastronomía van intrínsecamente unidos. Manifiestan su unión y se complementan con toda la soltura que las manos del hombre quieran imprimirles

Foto
Francisco Fuentes / ABEL F. ROS / ENFOQUE

Vamos a tomar un vino! Con sólo esta frase comienza una acción socializadora que estudiada en profundidad puede aportar matices de personalidad diferentes en cada ciudadano. Y es que tomar un vino no es sólo plantarse de pie en la barra de un bar y acompasar los tragos alrededor de una fluida conversación. Es algo más. Lleva implícitos movimientos aprendidos que sólo el observador paciente puede escudriñar y desentrañar.

Beber un caldo y acompañarlo de una buena comida es más que un placer. Disfrutar de los frutos que aporta la naturaleza, bien sean líquidos o sólidos, y hacerlo alrededor de un mantel es un ritual trascendente. Y si algunos piensan que lo realmente instaurado y probado es aquello que llega de manos de los acontecimientos históricos, no podrán negar que el origen de la costumbre del hombre de reunirse en torno al vino viene de la mano del mito griego de Dionisios y de su equivalente Baco, en el Imperio Romano. Es la historia la que ha demostrado que el vino, unido al buen comer, representa un matrimonio perfecto si sabe unirse con cariño.

De la mano de Francisco Fuentes, propietario del Palacete de la Seda, la tarea de indagar en el perfecto maridaje entre un vino y un plato es más sencillo. «Beber un vino no es tan sólo el acto de ingerirlo, o al menos no debe ser así. Es algo más complejo». El maridaje (o gastromaridaje como apunta Fuentes), toda una ciencia que en manos de el propietario del Palacete de la Seda se convierte en un libro de aprendizaje, es algo más que acompañar un caldo con un plato. «El gastromaridaje es el arte de conseguir una armonía entre alimentos y vinos, sólidos y líquidos, en una graduación continua de sabores y aromas, procurando una voluptuosidad aromática y gustativa. Con estas alianzas y esas afinidades que nos emiten de sí mismos, conseguimos un placer refinado de satisfacción total. A veces se combina de forma tan armoniosa el ambiente, los comensales, las bebidas y la comida, que se siente la experiencia como una conjunción apoteósica».

La seriedad de las palabras de Fuentes se torna disfrute y relajación cuando se trasladan a la practicidad. La teoría logra desmelenar los sentidos cuando las sensaciones se convierten en las auténticas protagonistas de este viaje por la gastronomía y el vino. Una mirada escudriñando el color de los ingredientes, un olor sutil desprendido de un plato imaginativo, el tacto aterciopelado que llega a la boca, el sonido de la conjunción de todos los elementos. Es difícil explicar con palabras cómo se elevan los cinco sentidos cuando lo que está delante es un manjar y a su lado, esperando paciente el caldo elegido para potenciar los sabores de todos los elementos. Eso sólo se puede vivir.

«Son muchas las sensaciones que se obtienen de este líquido tan apreciado. Incluso antes de llevárnoslo a la boca ya nos está contando su historia. A través del color podemos saber si es blanco o tinto, si es joven o si ha besado la madera, incluso nos puede desvelar la técnica de vinificación por la que proceda o incluso la variedad. El sentido del olfato todavía puede aportar mucha información. Y todo esto sin entrar en contacto con la boca, que es donde proporcionará los mejores sentidos».

Explicar que existen tres elementos base a la hora de un maridaje, asegurar que son el producto, el aderezo y la elaboración, e intentar que teniéndolos en cuenta se elija el mejor vino es tarea arduo complicada. Es simplificar un proceso con el que se puede llegar a sentir un placer indescriptible. Sólo quedan dos soluciones, comenzar a estudiar y a vivir pendiente de un mundo que cada día avanza a pasos agigantados o ponerse en manos de profesionales, que como Francisco Fuentes, aconsejen y guíen. Y lo que es más importante hagan sentir. «De esta forma es como la gastronomía proporcionará mayores sensaciones».

 
 
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