«Hemos visto a varios grupos que no solo es que han estado viernes y sábado, sino que los conocemos de otros años», aseguraba uno de los bodegueros de la III Muestra de Vinos de la Región, evento que organiza 'La Verdad' en la calle Basabé, junto a la plaza de Santo Domingo. Y es que, al parecer, la gran mayoría de visitantes que acuden no vienen un solo día sino que repiten.
El consejero de Agricultura y Agua, Antonio Cerdá, quien fue recibido por el director general de 'La Verdad', Daniel Gidrón, inauguró oficialmente a las 13.00 el evento y quiso respaldar una muestra, que según explicó, colabora a poner en valor la calidad de nuestros vinos». Y es que, acentuó, «hay que tener en cuenta que tenemos una gran calidad y tradición vitivinícola en la Región, con tres denominaciones de origen; unos vinos cada vez más apreciados, demandados y premiados».
Durante la muestra, muchos de los amantes a los caldos que pasean por esta peculiar calle del vino y la tapa lo hacen buscando una señal, un indicador claro que decante la balanza por una u otra bodega. Otros, van directos al puesto donde encuentran el vino que desean tomar, sin experimentos. «Es mi primer año en la muestra y realmente se ha conseguido una calidez en el recinto que hace que no te quieras ir», explicaba una asistente.
Las tres nuevas bodegas que se han incorporado este año, Pío del Ramo, Gorgocil y Silvano García, están siendo un verdadero descubrimiento para los fieles catadores que año tras año acompañan a los bodegueros en su gran semana. Muchos destacan el Tempranillo de Gorgocil, el diseño de las botellas de Pío del Ramo y la suavidad de Silvano García. «Hay algunos vinos que no había probado nunca y que no hubiese conocido de no ser por esta gran oportunidad. Además, me han parecido estupendos», declaraba un visistante.
Entre el público asistente ayer se pudo ver a varios empresarios y trabajadores de sala de la hostelería que no quisieron perderse este encuentro, como algunos miembros del equipo del restaurante El Casino. También mucho viandante que, incluso con bolsas de compra de tiendas cercanas al recinto de la muestra, hacían un pequeño descanso con una copita de vino. «Es un gran escaparate del vino, pero la comida, los platos de queso, las tapas, los bocados de la pastelería y el jamón están a la par de buenos que los vinos», aseguraba una joven aficionada.
Al rico jamón
También he de recordar que en el stand del jamón, donde varios trabajadores de La Chulla van 'afeitando' con delicadeza cuatro jamones riquísimos -no escribo de oídas-, también existe la posibilidad de probar una estupenda cecina de León y conocer algunos productos que la empresa comercializa como mermeladas, foies o patés. «La verdad es que con el vino poco alimentos maridan tan bien como el jamón», reflexionaba otro asistente. Pero el maridaje cambia. Muchos de los aficionados que se dan cita en el recinto comienzan con un vino blanco, que parece que es más de aperitivo, de primer trago. Especialmente están teniendo una gran aceptación este año los caldos dulces, los cuales suelen acompañar de maravilla los quesos de Montesinos. «Me encanta un buen vino con un buen queso. Es la combinación perfecta de sabor, acidez y cremosidad lo que me enamora», aseguraba otro consumidor. Además, los murcianos son conscientes de que esta III Muestra está siendo un gran apoyo a los vinos de la Región. Todos son conocedores de la situación por la que la comercialización de cualquier producto está pasando y, además de disfrutar de tres catas o tres tapas por cinco euros, por ejemplo, valoran las iniciativas que promocionan Murcia y a los murcianos. «Esta acontecimiento es fantástico para promocionar los productos de la Región. Ya me gustaría a mí que en Alicante, por ejemplo, tuvieran los vinos un escaparate como este», afirmaba Antonio Gutierrez, comercial de Alicante.
Pero no solo ha habido vino, música, luces y tapas, un año más la lluvia también ha querido estar presente en la muestra y, desde el mediodía de ayer, cuando algunos visitantes entraban al recinto mirando al cielo, y más tarde, cuando empezó a llover seriamente, las copas de vino parecían ser más apetitosas que cuando el sol brillaba. «Esto es fabuloso. Estar en el recinto tomando una copa de vino, que calienta el cuerpo, con el tiempo nublado fuera», comentaban algunos.