PORTADA
 NOTICIAS
 BODEGAS
 INTRODUCCIÓN
 ZONAS DE  PRODUCCIÓN
 VARIEDADES
 CONSEJOS
REGULADORES
 VINOS DE LA TIERRA
 ABANILLA
 CAMPO DE  CARTAGENA
 CATA
 AULA DE CATA
 VINO RECOMENDADO
 OTROS
 DISTRIBUIDORES
 ENOTECAS
 MUSEO DEL VINO
 

EL VINO HACE HISTORIA

I. Rosado, el color de los primeros vinos II. La Metafísica del vino
V. La degustación del Misterio VI. Areómetros - Alcohómetros metálicos
VII. El Testavin VIII. El valor de las antiguas botellas
IX. El descorchador  
IX. El descorchador

Por Juan Carlos Carcelén
Conservador del Museo del Vino de Jumilla

Casi todos los sacacorchos actuales coinciden en el uso de una barrena simple que debe ser enroscada hasta traspasar el corcho, para después simplemente estirar de ella con las manos y sacarlo

Tras las vicisitudes históricas sufridas para conseguir el hermetismo del envasado del vino, finalmente conseguida con la botella, era lógico que el orificio por donde se llenaba, posteriormente había que cerrarlo "a cal y canto".

El siguiente paso, el más apasionante, era abrir la botella cuando se quisiera y disfrutar de su contenido. Para ello era necesario superar el reto de extraer ese corcho, flexible y adaptable, de la forma más fácil, limpia y práctica.

Así, como consecuencia del encorchado, nació el descorchador.

También se conoce con el nombre más habitual de sacacorchos y es uno de los artilugios más antiguos relacionados con el vino.

En el siglo XVII aparecen los primeros testimonios escritos, hacia 1660, comentando el uso de las "espirales, gusanillos, tornos o barrenas" para extraer el corcho de las botellas.
Desde el inicio de su uso comenzaron a aparecer infinidad de modelos, tipos y variantes que iban sucediéndose buscando la adaptabilidad y sobre todo la facilidad de uso, conforme también se extendía el embotellamiento del vino que rápidamente se iba haciendo más y más habitual.

En un principio el uso de botellas de cristal soplado, con desigualdades y ninguna uniformidad, complicó bastante la operación de descorche. Tras la aparición en el siglo XVIII de las botellas de "molde" se aceleró la inventiva y creación de diferentes modelos, con patentes sobre todo de Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

Hoy día, existen infinidad de modelos con grandes diferencias y con mecanismos muy originales que son muestra del ingenio del hombre buscando la máxima funcionalidad mediante el diseño.

Originariamente tras el encorchado de las botellas, se procedía a "sellar" con lacre o cera mediante la grabación en relieve de un sello exclusivo y personalizado del vinicultor o comerciante que vendía el vino, como primera medida para garantizar su pureza y origen.
Antes del descorchado era necesario limpiar la boca de la botella y la superficie del corcho, de los restos de ese sello de lacre que previamente se rompía, y para ello algunos modelos originarios de descorchadores llevaban acoplados en su empuñadura un pequeño cepillo o pincel para tal función.

Los diferentes modelos actuales casi todos coinciden en el uso de una barrena simple que debe ser enroscada hasta traspasar el corcho, para después simplemente estirar de ella con las manos y sacarlo; o bien en los más cómodos, esta barrena puede ir acoplada a algún tipo de mecanismo de apoyo, resorte, mango móvil o palanca sobre el que gira y una vez enroscada se acciona para destapar la botella, con más facilidad.

Actualmente la diversidad de tipos de corchos en cuanto a longitud hace que existan sacacorchos determinados para cada tamaño, pero en general una de las primeras condiciones que debe cumplir este utensilio es poder sacar en principio cualquier tipo de corcho, desde los más cortos hasta los más largos; para lo cual su barrena o espiral debe tener un tamaño suficiente para todo tipo de corchos.

De cualquier manera la operación perfecta de descorche requiere no llegar a atravesar totalmente el corcho, deteniendo la operación de taladro un poco antes de su final, consiguiendo así la máxima sujeción pero evitando que caiga al vino serrín o partículas de ese corcho roto, que en caso de que ocurriera habría que decantar y separar.

Con determinados corchos, de baja calidad o en ocasiones muy viejos, con mucho tiempo puestos en las botellas, puede fácilmente ocurrir que no aguanten el "tirón" del sacacorchos y partirse, romperse, con el riesgo de quedar la mitad del tapón dentro de la botella y en posición más difícil de la original; será necesario entonces incluso empujar esos restos hacia el interior de la botella y proceder con máximo cuidado a extraerlos con otros utensilios "sacatrozos" adecuados para ello.

Existen unos descorchadores diseñados especialmente para las botellas con mucho tiempo encorchadas, son los llamados sacacorchos de lengüetas o laminares, cuyo uso consiste en despegar de las paredes de la botella el corcho y extraerlo con un movimiento de rotación y traslación hacia el exterior. El corcho no sufre ningún desperfecto ni soporta ninguna fuerza de tracción.

A finales del siglo XIX apareció el sacacorchos de palanca única, con un brazo articulado que mediante una hendidura ejercía presión sobre la boca de la botella.
Acababa de nacer la primera versión del sacacorchos de camarero, inventado por Dan Davis, cuya vigencia con nuevas versiones modernizadas se ha prolongado hasta nuestros días.

Otro tipo de sacacorchos muy novedosos son los que bombean aire mediante una fina aguja que atraviesa el corcho hasta esa cámara que queda entre el nivel del líquido y el corcho. Una pequeña presión del aire insuflado hace que el tapón "resbale" hacia el exterior y salga de manera similar al descorche de una botella de cava, produciéndose un pequeño ruido de presión.

Actualmente la tendencia en la evolución de los modelos de descorchadores busca la facilidad y comodidad de uso, sobre todo tratando de evitar la necesidad de enroscar y desenroscar de una manera manualmente directa el corcho.
Toda la operación debe realizarse en dos movimientos de la forma más cómoda y rápida posible, de la manera que describe J. Robinson en la "Encyclopedie du Vin", asociándose eficacia, estética y calidad de ejecución.


El vino hace historia
I. Rosado, el color de los primeros vinos    
II. La Metafísica del vino    
III. El vino en la antigüedad: factor civilizador y cultural    
IV. Pasteur y el Vino. Inicio de la Enología    
V. La degustación del Misterio    
VI. Areómetros - Alcohómetros metálicos    
VII. El Testavin    
VIII. El valor de las antiguas botellas    
IX. El descorchador    
     
 

 
 
© La Verdad Digital S.L.
C/ Camino Viejo de Monteagudo, s/n. 30160 - Murcia.
Teléfono: 968 36 91 00. Fax: 968 36 91 11
internet@laverdad.es