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EL VINO HACE HISTORIA

El vino rosado es el vino bíblico, aunque esta afirmación nos sorprenda un poco.

Es el primer tipo de vino que aprendió a hacer el hombre cuando exprimió un racimo entre sus manos. Era seguramente el vino de los fenicios y de los egipcios, como se puede deducir observando

las escenas de vendimia que adornaban los bajorrelieves de algunos monumentos erigidos en aquellas lejanas épocas.

Las pinturas de la tumba del sacerdote egipcio Menotheph representan en un mismo fresco la vendimia, la pisa de la uva, el prensado y el "embodegamiento" del vino.

Aparecen unos hombres que recolectan los racimos, al lado otros que pisan las uvas agarrándose a una cuerda que pende sobre ellos para no resbalar. Mas abajo, el prensador, hecho con una gran bolsa de yute que es retorcido por cuatro esclavos. Por ultimo, otros dos hombres llenan tinajas con el jugo recogido y no falta siquiera, en esta escena bucólica, el escriba que anota la cantidad de zumo recolectado.

Analizando esta escena con ojos enológicos, es técnicamente imposible obtener, con estas manipulaciones, otra cosa que no sea vino rosado, al no hacerse la suficiente maceración de los hollejos que requiere el vino tinto.

Para el profano es preciso aclarar de inmediato y formalmente, que el vino rosado no es el resultado de una mezcla de vino tinto con vino blanco, sino que es el resultado de una técnica particular que consiste, por diversos artificios, en no dejar exudar del hollejo de la uva sino una muy pequeña parte de la materia colorante en el racimo tinto.

Hoy día, la fama de este tipo de vinos es tal que todos los países vitivinícolas los producen, con mayor o menor fortuna.
Son vinos de agrado, que llenan los ojos y capaces de aplacar la sed.

Su aceptación es mayoritaria aunque a algunos de sus fervientes seguidores procuran placeres más viscerales que intelectuales.
Hasta el siglo XVIII, el 90% de los viñedos tintos sólo producían vinos rosados o claretes.

Era una consecuencia directa del desconocimiento de los viticultores acerca de los procesos de la fermentación y, asimismo, de los instrumentos rudimentarios con los que se esforzaban por extraer el jugo de la uva.

Más tarde, el vinicultor reprodujo, controlándolas y mejorándolas, las fases de las técnicas ancestrales, para otorgar a esa tecnología particular sus títulos de nobleza y hacer esos productos específicos, consagrados después por la notoriedad.

El vino hace historia
I. Rosado, el color de los primeros vinos    
II. La Metafísica del vino    
III. El vino en la antigüedad: factor civilizador y cultural    
IV. Pasteur y el Vino. Inicio de la Enología    
V. La degustación del Misterio    
     
 

 
 
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